Tribuna Roja Nº 15, mayo 10 de 1975

EDITORIAL: LOS ACUERDOS Y LOS VIRAJES

El Partido Comunista viene publicando en su semanario "Voz Proletaria”, por entregas y con suspenso como en los novelones radiales de Félix B. Caignet, una serie de artículos bajo el título poco unitario de “Las posiciones oportunistas del MOIR”. Desleales a los compromisos y desleales en la discusión, los dirigentes del Partido Comunista recurren al método liberal de citar a su favor entre comillas expresiones, frases, calificativos, sin indicar la fuente de donde han sido tomados pero dando entender que se trata de declaraciones oficiales del MOIR. 0 le echan mano al recurso de acusarnos de anticomunistas, buscando de una plumada y desde una posición de gran partido invalidar las críticas que hemos formulado con mayor o menor tino, en medio de crecientes diferencias entre nuestras dos agrupaciones simple y llanamente lanzan sin demostrar afirmaciones de esta especie: "Curiosos maoístas estos del MOIR . . echan espuma porque no condenamos la rectoría de Luís Carlos Pérez, porque no nos oponemos (vaya locura!) al reconocimiento de Cuba por parte del gobierno colombiano. . .". Con estos métodos se podrá confundir unos cuantos militantes y sectarizarlos, mas no se ayudará a esclarecer las viejas y las nuevas contradicciones de las distintas fuerzas de la izquierda colombiana ni a resolver los complejos problemas de nuestra revolución. Mucho menos se coadyuva a la unidad del pueblo.

LAS JORNADAS DE 1886

El siglo pasado fue testigo de gigantescas luchas del proletariado mundial por la conquista de la jornada laboral de 8 horas. En Norteamérica el movimiento en procura de esta importante reivindicación se inició en 1829, al solicitarse su inclusión en las leyes del Estado de Nueva York. A mediados de siglo se crearon las Grandes Ligas de Ocho Horas en los principales centros industriales del norte de los Estados Unidos. Hacia 1886, en diecinueve estados y un territorio ya existían leyes que ordenaban jornadas laborales máximas entre ocho y diez horas, aunque con cláusulas de escapatoria que hacían irrealizable su aplicación. En general, las jornadas de trabajo variaban entre 14 y 18 horas, de manera que los obreros “jamás veían a sus mujeres y a sus hijos a la luz del día” y vivían en la más espantosa pobreza.

POR EL MAS AMPLIO FRENTE DE LUCHA ANTIIMPERIALISTA

Discurso pronunciado por el camarada Francisco Mosquera el Primero de Mayo de 1975, durante la concentración unitaria obrera realizada en la ciudad de Bogotá. Tomado de "TRIBUNA ROJA”


Compañeras y compañeros:

El primero de mayo de 1886, los Estados Unidos de Norteamérica, ya desde entonces uno de los más ricos países capitalistas, quedaron semiparalizados a consecuencia de un escalonamiento huelguístico de sus masas trabajadoras. La clase obrera que soportaba, tanto en Europa como en América, agotadoras jornadas de catorce, dieciséis y más horas diarias, venía impulsando un movimiento de amplias repercusiones en procura de las ocho horas de trabajo. Las huelgas de aquel día hacían parte de este movimiento. El capitalismo, que naciera "chorreando sangre por todos los poros de la piel" y que no ha estado dispuesto nunca a conceder a sus esclavos una sola conquista, dio por aquellos tiempos en Estados Unidos y a la vista de todos sobradas demostraciones de su naturaleza voraz y sanguinaria. El movimiento fue reprimido brutalmente. Los sabuesos del orden la emprendieron contra las manifestaciones de los huelguistas que se hallaban armados sólo del ardor de sus sentimientos y de la firmeza de sus convicciones y en Chicago la metralla homicida segó la vida de varios obreros. Posteriormente fueron encarcelados los principales adalides del movimiento por las ocho horas de trabajo, a quienes se les condenó a la horca en un juicio en el cual sus acusadores fueron a la vez sus jueces y verdugos. Los sentenciados subieron al cadalso sin haberse doblegado jamás ante sus victimarios y dejando un ejemplo de heroísmo sin par en defensa de la causa obrera. Este horrendo crimen perpetrado en nombre de la "libertad burguesa", conmovió a la opinión pública y enardeció al proletariado de todos los países.

DISCURSOS DEL PRIMERO DE MAYO: FERVOROSO LLAMAMIENTO A LA UNIDAD DEL PUEBLO COLOMBIANO

GILBERTO VIEIRA:

“El pueblo necesita unificarse en una poderosa oposición revolucionaria contra el mandato caro”

Compañeras, compañeros, camaradas! En nombre del Partido Comunista de Colombia saludo con profunda emoción a todos los destacamentos revolucionarios de la clase obrera y del pueblo colombiano aquí presentes para celebrar el día internacional de los trabajadores. Estamos hoy restaurando el sentido y el contenido revolucionario del 1° de mayo, que durante tanto tiempo la oligarquía conservadora-liberal impidió celebrar mediante el estado de sitio y que pretendió volver una fiesta bobalicona de San José Obrero, o como hoy que tratan de convertirla en un simple jolgorio. El 1° de mayo es la fiesta internacional de los trabajadores, el día en que pasan revista a sus fuerzas, el día de protesta contra la explotación del imperialismo y del capitalismo, el día en que el proletariado mundial levanta sus banderas anunciando su decisión de lucha hasta el fin, hasta el derrocamiento del sistema basado en la explotación del hombre por el hombre para instaurar el socialismo en todo el mundo.

LA MANIFESTACIÓN: UNA GRAN VICTORIA

La multitudinaria manifestación realizada en Bogotá fue el resultado de un acuerdo político entre varias organizaciones y partidos que unificadamente convocaron al pueblo bogotano a festejar el día de la clase obrera y a reafirmar su voluntad de combate contra el imperialismo norteamericano y su gobierno lopista de hambre, demagogia y represión. El Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR), el Partido Comunista, la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia (CSTC), el Movimiento Amplio Clombiano, La Unión Revolucionaria Socialista y sectores de izquierda de la ANAPO realizaron el grandioso acto unitario del primero de mayo.