Tribuna Roja Nº 27, primera quincena de agosto de 1977

DELEGACIÓN DEL MOIR VISITÓ CHINA

Encabezada por su secretario general, Francisco Mosquera, una delegación del MOIR visitó la República Popular China durante el mes de abril y primeros días de mayo. El viaje culminó en un éxito total. Nuestros delegados tuvieron ocasión de intercambiar fraternalmente opiniones sobre diversos temas con los dirigentes del glorioso Partido Comunista de China, fundado por el Camarada Mao Tsetung.

El MOIR hizo llegar al pueblo chino y a su máximo dirigente, el camarada Jua Kuofeng, el apoyo y la amistad indestructibles del pueblo colombiano. Igualmente, los camaradas chinos reiteraron su solidaridad con la lucha del pueblo colombiano por la liberación nacional y el desarrollo independiente.

ESTALLIDO CAMPESINO EN PUEBLO RICO

Diez policías y diez y seis campesinos resultaron heridos en un enconado enfrentamiento, el domingo 24 de julio, en Pueblo Rico, al suroeste antioqueño.

El alcalde municipal prohibió una asamblea de la ANUC que debía celebrarse ese día en la plaza principal. Fue decretada la ley seca y más de 70 agentes que reforzaron el puesto local se dedicaron a realizar toda clase de provocaciones contra el pueblo trabajador, decomisando machetes y otros instrumentos de labor. A las once de la mañana, una enorme multitud campesina se congregó frente a la alcaldía para protestar indignada por los atropellos. Los uniformados abrieron fuego sobre los manifestantes. Más de 500 agricultores enfurecidos, blandiendo garrotes y pancartas, arremetieron contra sus agresores.

CONTINÚAN PAROS CÍVICOS

El presidente López en su discurso de instalación del Congreso, el 20 de julio, se preguntaba si era necesario “recurrir a la piedra", al cierre de las carreteras, a los “cocteles molotov” para obtener que se atiendan las demandas populares. La respuesta a este interrogante ya la dieron los colombianos en las incontables explosiones de ira contenida y de solicitudes insatisfechas.

Desde los más apartados rincones, como Mingueo en la Guajira y Tame en Arauca, hasta los centros más poblados como Bucaramanga y Sincelejo, han estallado los paros cívicos contra este gobierno hambreador, demagogo y asesino.

LO DE AMAGÁ, UN CRIMEN DE LA EMPRESA Y EL GOBIERNO

* Más de 100 muertos en la peor tragedia laboral del país * Numerosas delegaciones sindicales en el sepelio * Francisco Mosquera y Jaime Piedrahita Cardona acompañaron a los mineros

“Para Industrial Hullera y el gobierno la vida de un minero vale menos que un bulto de carbón. Durante no sé cuantos años exigimos mejoras en las condiciones de trabajo y buen mantenimiento para carrileras y malacates. Permanentemente hemos demandado de las autoridades laborales que hicieran cumplir las disposiciones sobre salud ocupacional, que inspeccionaran los socavones y comprobaran su pésima ventilación. Jamás nos escucharon. Hoy nos matan a más de 100 compañeros y encima nos echan la responsabilidad; aquí los únicos culpables son ustedes”, exclamó enfurecido Hernán Taborda, presidente del Sindicato de la Industria Minera de Antioquia, cuando el administrador de la mina Villa Diana pretendió señalar a los trabajadores como causantes de la explosión de gas grisú, acaecida el pasado 14 de julio, en la que perecieron calcinados y asfixiados más de 100 mineros de Amagá.

VIOLENTA LUCHA EN FLORENCIA

El más reciente paro cívico se llevó a cabo en Florencia, Caquetá, durante el 18 y 19 de julio. “Ante la actitud dilatoria, las promesas incumplidas desde hace más de tres años, la parálisis de las actividades industriales, comerciales y domésticas por carencia de fluido eléctrico”, el Comité Pro-Electrificación fijó la hora cero.

A las 10 de la mañana del lunes se inició un nutrido desfile hacia el parque de Santander integrado por obreros, amas de casa, religiosos, estudiantes, artesanos, niños y ancianos que echaban abajos al “mandato de hambre” y gritaban “¡Queremos luz, fusiles no!”. A culata y bolillo cargó la fuerza pública contra esta concentración popular que esperaba los resultados de la negociación entre el Comité y las autoridades intendenciales.

EN BERRÍO SE TOMARON HASTA LA EMISORA

Una asamblea popular de Puerto Berrío determinó la realización de un paro cívico de 24 horas para el 31 de mayo, como rechazo a la negligencia del gobierno en el nombramiento de profesores para el Liceo Idem, a las continuas alzas en las tarifas de los pésimos servicios públicos y en solidaridad con los trabajadores del Hospital de la Cruz, a quienes el gobierno no ha solucionado el pliego de peticiones presentado hace más de un año.

La carretera a Medellín quedó totalmente bloqueada y los estudiantes se tomaron las instalaciones del Liceo. Durante todo el miércoles, la población entera se enfrentó al ejército que de manera provocadora había hecho descargas de fusil contra la muchedumbre y bombardeó a piedra las instalaciones de la alcaldía, la tesorería, la personería, los juzgados de menores, Telecom, el Inderena, el cuartel de policía y por algunos minutos se tomó la radioemisora local, desafiando el toque de queda.

LA BATALLA POR EL AGUA APENAS COMIENZA

En Amalfi, Antioquia, donde escasea el agua desde noviembre de 1976, el racionamiento diario comienza a las ocho de la mañana y dura a veces hasta la media noche. Acuantioquia, la encargada de prestar el servicio en 120 municipios del departamento, duplicó, no obstante, las tarifas desde abril.

El 11 de abril, una manifestación de protesta que recorrió las calles desembocó en un airado levantamiento que no pudieron aplacar ni disparos ni gases lacrimógenos. Mientras el alcalde y la policía, llenos de pánico, se escondían para evitar el linchamiento, tres mil personas, entre las que se encontraban padres de familia y amas de casa "que nunca habían tirado piedra", echaron abajo las puertas de la Oficina de Acuantioquia, quemaron los archivos y destruyeron las máquinas de escribir.

MOMPÓS REMEMORÓ GESTAS LIBERTARIAS

En la noche del 6 de junio Mompós se vio iluminada, no por las plantas eléctricas, sino por miles de velas que centellaban en las puertas y ventanas y por centenares de antorchas que ardían en manos de las gentes, que recorrían las calles iniciando el paro al grito de “¡Agua, luz y carne!”.

Sin amedrentarse por las emboscadas que la policía tendió esa noche, ni por la detención de más de 25 personas, incluido el dirigente popular Faisal Jalilie, la Plaza de la Libertad se repletó a la mañana siguiente para escuchar las denuncias de los dirigentes del paro, que rememoraron la contribución valerosa de los momposinos a la gesta emancipadora del siglo pasado. El alcalde respondió con una nueva embestida de bala y gases que no impidió que, por 36 horas más, el pueblo se mantuviera combatiendo.

TUMACO: OTRA INSUBORDINACIÓN POPULAR

El país entero fue sorprendido con la noticia de que el 10 de junio a las siete de la mañana, cientos de personas se habían hecho dueñas del aeropuerto “Florida” de Tumaco e impidieron el decolaje de un avro-jet de Satena. Eran los trabajadores de Maderas y Chapas de Nariño – Madenar – de propiedad de Oliverio Phillips Michelsen, primo de El Ejecutivo, quienes iniciaron una huelga exigiendo el pago de cuatro meses de sueldo y prestaciones atrasadas.

Los obreros entachuelaron la pista, movilizaron una motoniveladora y una pala mecánica desde la empresa y les desinflaron las llantas para reforzar el bloqueo. Sin embargo, las autoridades no se atrevieron a desalojar y durante los dos días siguientes se hicieron presentes el sindicato de Aserríos Iberia, también en conflicto y los maestros, los trabajadores de la Electrificadora y los obreros portuarios, quienes interrumpieron sus labores en solidaridad con los huelguistas.

LA CEJA NO TOLERARÁ MÁS ATROPELLOS

En la madrugada del 12 de mayo estalló en La Ceja, Antioquia, un paro general promovido por el Comité Cívico Estudiantil, para exigir tanto la ampliación del Instituto Departamental Bernardo Uribe Londoño como la contratación de más personal docente.

Las gentes sencillas de La Ceja bloquearon las carreteras con troncos, llantas incendiadas, rocas y ramas. Incapaz de controlar una manifestación de 1.500 personas, la policía disparó sus armas contra los cejeños. Unas veinte personas resultaron heridas, entre ellas el estudiante Rodrigo García García.

La multitud arremetió contra la fuerza pública y barrió a piedra las instalaciones de la Tesorería, el juzgado, el estanco y las Empresas Departamentales. A pesar del toque de queda impuesto a la una de la tarde, feroces combates entre la población y los uniformados se libraron hasta pasadas las diez de la noche

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