Tribuna Roja Nº 80, abril 27 de 2000

Jornada Nacional de Protesta del 16 de marzo: "RESISTIR LA FEROZ ARREMETIDA GRINGA Y SALVAR LA PATRIA"

Comunicado del MOIR

Héctor Valencia, Secretario general; Bogotá, marzo 15 de 2000

Colombia vive hoy el mayor grado de dominación imperialista en toda su historia. Llegando a extremos intolerables de vasallaje, el gobierno de Pastrana calca al pie de la letra los programas y recetas que Estados Unidos y sus organismos de colonización disponen a su arbitrio para consolidar su hegemonía en todo el mundo. Los demócratas y patriotas demandan al unísono del Comando Nacional Unitario una convocatoria amplia y combativa a fin de resistir la feroz arremetida y salvar la patria.

El acuerdo reciente con el Fondo Monetario Internacional, cuyos aspectos principales han quedado incluidos en el Plan Colombia, socava aún más nuestra soberanía económica y nos coloca totalmente bajo la férula del Banco Mundial, el FMI, el Departamento de Estado y otras agencias del intervencionismo norteamericano.

24 BARRIOS DE MEDELLÍN REALIZAN PARO CÍVICO CONTRA VALORIZACIÓN

Javier Garcia

Con la exigencia de que no se recurra al sistema de valorización para ampliar la Carrera 76, al occidente de Medellín, 24 barrios de los sectores de Belén y Laureles que abarcan una población de 300 mil personas saldrán al paro cívico el 6 de abril desde las seis de la mañana. El movimiento fue aprobado en multitudinaria asamblea por el Comité Coordinador Central, alrededor de esta consigna: “Todos al paro cívico por la suspensión inmediata de la facturación y por la devolución de los dineros recaudados por el Inval”.

En numerosos foros, conferencias y publicaciones, los organizadores han denunciado que el gobierno municipal ha decidido descargar sobre la ciudadanía el pesado gravamen de valorización, pese a que es clamoroso y unánime el rechazo en todas las comunidades afectadas. El verdadero origen del impuesto, señalan, tiene que ver con la reforma tributaria territorial, enmarcada en el nuevo Plan de Ordenamiento, y con la sustancial reducción de las transferencias a los municipios. Con ambas medidas, impuestas por la banca internacional, Pastrana les garantiza a los mandamases de las finanzas que cumplirá obedientemente con el servicio de la deuda externa.

Editorial: ¡RECHACEMOS EL REFERENDO!

Al iniciar su administración, Andrés Pastrana olfateó la necesidad de montar con miembros de la casta política pertenecientes a la Alianza para el Cambio - conservadores y decenas de liberales lentejos- un bloque mayoritario en el Congreso. Tal sociedad política tenía como basamento un vulgar trueque de prebendas y gangas otorgadas por el gobierno a cambio de votos aprobatorios de sus proyectos e iniciativas. Se reeditaba así por enésima vez la consuetudinaria práctica de toda democracia burguesa que se respete, consistente en que el Ejecutivo ofrece cargos, dineros y favores a cambio de que miembros del Legislativo le proporcionen los instrumentos legales que precisa para sacar avante su gestión administrativa y política. Un verdadero maridaje, consentido y ya admitido. Este chalaneo que se realiza soportado en dineros y bienes del Estado no es un fenómeno extraño en la historia de las relaciones entre gobernantes y legisladores en Colombia. Y, aunque no sirve de disculpa alguna a políticos y funcionarios, es sabido que esta práctica es connatural a democracias tan rancias como la francesa y tan refinadas como la norteamericana, países en donde aparece en mayores proporciones aunque bajo formas más sofisticadas, incluida su legalización y exaltación.

SIN LA RESISTENCIA ANTIMPERIALISTA COMO EJE CENTRAL NO PODRA CONSTRUIRSE VERDADERA ALTERNATIVA POPULAR

(Mensaje que el 12 de abril la dirección del MOIR le envió a Luis Eduardo Garzón y, por su conducto, al Frente Social y Político)

Hace casi un año sostuvimos con usted conversaciones en torno a su propuesta de conformar un frente que fuera alternativa a la grave crisis social y política que enfrenta la nación. De entrada aparecieron importantes coincidencias, entre ellas la defensa de nuestra soberanía, el combate contra la apertura y el neoliberalismo, incluidas las variantes reformistas que hoy se predican pretendiendo remozarlo, el respaldo a la producción nacional y la salvaguarda de los intereses y derechos de las gentes laboriosas. Todas estas coincidencias se apuntalaban en el hecho de que usted, en su calidad de presidente de la CUT, tiene como base social de su actividad a un buen número de organismos sindicales, mientras que nosotros, en razón de nuestra naturaleza política, tenemos como columna vertebral de nuestro trabajo a la clase obrera. Emprendimos entonces bajo su coordinación una serie de reuniones y actos con un conjunto de organizaciones políticas y sociales dispuestas a participar en la conformación del Frente Social y Político.

NUESTRA PROPUESTA PARA EL FRENTE SOCIAL Y POLITICO

En la participación del MOIR en las reuniones preparatorias del Frente Social y Político, planteamos repetidamente la necesidad de acuerdos programáticos básicos. En la ponencia presentada al Seminario Nacional del 25 de febrero, concretamos nuestra propuesta al respecto, la cual fue suscrita por Gustavo Triana, Enrique Daza, José Fernando Ocampo, Francisco Valderrama, Francisco Cabrera y Carlos Naranjo

Colombia comienza el nuevo siglo sufriendo la creciente intromisión del gobierno de los Estados Unidos para someterla aún más a su saqueo y avasallamiento. La creciente intervención norteamericana en lo económico político y militar, se ha convertido en el principal factor que deforma nuestra economía, debilita la nación amenazando con su desintegración, agudiza la violencia y asegura la permanencia en el poder de una minoría antinacional que conduce la nación hacia el precipicio. Llevamos diez años de aplicación de la apertura neoliberal y el resultado no puede ser más desastroso: bancarrota de la producción industrial y agraria, con sus millones de desempleados e insoportables grados de pobreza y miseria para inmensas capas de la población.

GLOBALIZACIÓN Y EMPRESAS MULTINACIONALES

Por Alfonso Hernández

En lo que hace referencia a los asuntos económicos y políticos, las décadas culminantes del siglo XX serán recordadas como un período de máxima concentración mundial de capitales y de hegemonía norteamericana.

Bautizada con el pomposo nombre de globalización, la época emergente al finalizar la Guerra Fría abrió de golpe enormes posibilidades a las expediciones imperiales. No sólo los haberes del rival de la víspera se sumaron a la arrebatiña, también las naciones sometidas de vieja data a la férula neocolonial hubieron de eliminar, por órdenes perentorias del Banco Mundial y del Fondo Monetario, cualquier restricción a los apetitos de los monopolios. Además, en las potencias se vive un verdadero frenesí de compras de empresas y en todos los continentes campea la especulación financiera.

LIBREMOS LA BATALLA POR LA DEFENSA DE LA SALUD PÚBLICA

(Declaración emitida por el Frente de la Salud del MOIR el 13 de febrero de 2000)

Con la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo, el gobierno de Pastrana, capitalizando más de diez años de medidas neoliberales, dio la puntada final para el desmonte de la salud pública en el país. Su aplicación inicial significará el despido de más de diez mil trabajadores y el cierre de decenas de centros asistenciales, hecho de impredecibles y gravísimas consecuencias para los intereses nacionales y la salud de los colombianos.

El Plan, que es la política del imperialismo norteamericano para estos cuatro años, centra toda su atención en la viabilidad financiera de las instituciones de salud, para lo cual establece que los hospitales deben recortar sus plantas de personal, desmontar toda garantía laboral, cumplir los convenios de desempeño que se les impongan y definir un portafolio de servicios que sólo busque mayores utilidades, sin importarle que la inmensa mayoría de la población se quede sin este elemental derecho. Todo con el chantaje de que si no lo hacen tendrán que financiarse ciento por ciento a través de la venta de servicios, sin recibir un solo peso del Estado.

EL SITIO DE SEATTLE

Por Raúl Fernández

A finales de noviembre tuvo lugar en Seattle la reunión de la Organización Mundial del Comercio. Manejada por las grandes multinacionales y por los países desarrollados, la OMC fue creada al finalizar la Ronda Uruguay del GATT en l994. La meta de la Ronda Uruguay había sido la “flexibilización del comercio mundial”, generalizando el libre mercado y desmontando el proteccionismo. Sus efectos fueron la agudización de la pobreza, el aumento de la desigualdad en todo el globo, la superexplotación de los trabajadores y la expropiación de los pueblos sojuzgados, los cuales sufrieron la desnacionalización de sus economías y la quiebra de su producción industrial y agraria. Según la ONU, para 1998 más de tres mil millones de personas deben subsistir con un ingreso inferior a dos dólares diarios. El “libre comercio” acelera este proceso en la medida en que el dominio de los grandes capitales impone el continuo abaratamiento de la mano de obra y el empobrecimiento general de la gran mayoría de la humanidad.

Lo que evidencian las dos batallas de Seattle: LA CRISIS DEL IMPERIALISMO, SU DECADENCIA INEVITABLE

Por Aurelio Suárez Montoya

Norm Stamper, jefe de la policía de Seattle, presentó renuncia inmediatamente después de la reunión de la OMC efectuada entre el 30 de noviembre y el 3 de diciembre pasados. Su decisión obedeció a las implacables críticas recibidas por la brutal conducta que la policía asumió contra las decenas de miles de personas que en esos días protestaron frente a la OMC. Los estimativos de las agencias de noticias acerca del número de manifestantes oscilan entre 30 mil y 50 mil, la gran mayoría trabajadores sindicalizados, estudiantes, integrantes de grupos ambientalistas, de consumidores, de indigenistas, de algunas iglesias y hasta de miembros de la organización Amigos de la Tierra y la Sociedad Humana. “Es una coalición que llevamos construyendo desde hace más de dos años”, comentó John Sweeney, presidente de la central obrera norteamericana AFL-CIO.

REPRESIÓN EN WASHINGTON

Las manifestaciones y disturbios de los días 16 y 17 de abril en la capital de Estados Unidos fueron la continuación de las que se presentaron a finales del año pasado en Seattle. En las más recientes, los ataques se orientaron contra el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y en las de diciembre el objetivo fue la Organización Mundial del Comercio. Tres nombres distintos al servicio del imperio de las transnacionales. “Cucarachas del mismo calabazo”, diría un campesino costeño.

Es que los dos organismos multilaterales de crédito, el FMI y el BM, y el ente que rige los destinos del comercio mundial, la OMC, son desenmascarados cada vez más por los pueblos del mundo como instrumentos fundamentales para aplicar la política imperialista de globalización que arrasa con la economía de decenas de países y aumenta el desempleo y la miseria de las masas al barrer con las fronteras nacionales e imponer la libertad de mercados. Tal es la situación que incluso Paul Krugman, quien hasta hace poco tiempo fuera uno de los más importantes teóricos y defensores de esa política, aparece ahora haciendo declaraciones contra esos organismos. En su libro Hacia una gran recesión (página ) dice: “ Si a alguien le gusta el Fondo Monetario Internacional es una mala señal porque este es un prestamista de última instancia, a donde se va en busca de dinero cuando los gobiernos tienen problemas. Y los prestamistas de última instancia practican un amor doloroso”.

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