A pesar de su importancia estratégica: SE PRIVATIZA LA PLANTA DE TRATAMIENTO DE TIBITOC

La capital se surte principalmente de Chingaza y del río Bogotá, a través de los embalses de Tominé, Sisga y Neusa, cuyas aguas son tratadas en la planta de Tibitoc. Con el sistema de los ríos Tunjuelo y San Cristóbal y las plantas de Vitelma, San Diego y La Laguna, se completa la red de abastecimiento de la ciudad.

Para poder atender la emergencia se puso a trabajar a todo vapor la planta de tratamiento de Tibitoc, que en estos momentos proporciona 60% del líquido requerido. La actual crisis se produce en momentos en que el gobierno de Mockus pretende entregar en concesión este valioso activo por un término de 20 años. En contraprestación, la Empresa exige rehabilitar la planta y la red matriz Tibitoc-Casa Blanca, obras que tienen un costo estimado de $65.000 millones. En un documento elaborado en 1994 por el personal técnico que labora en la planta, se denuncia que la dirección de la empresa suministra exiguos recursos para su mantenimiento, pese a lo cual los equipos funcionan en un 95%. Presentan, además, una propuesta sustentada con cifras y el conocimiento directo de la situación, en la que demuestran que si se reinvirtiera 20% del producto de la planta en su rehabilitación, ésta se lograría en cuatro años a un costo muy por debajo del que se espera del concesionario.

Personal calificado de la empresa, cuya identificación nos reservamos, sostiene que el ritmo de trabajo al que se ha puesto a trabajar Tibitoc, sumado a la política de restringir los recursos para su mantenimiento, pueden resultar en consecuencias catastróficas.

Con razón los trabajadores de la EAAB han expresado su celo en la defensa del patrimonio de los bogotanos. En su comunicado del 29 de enero señalan que a pesar de lo desafortunado de la situación. "sirve sin embargo para demostrarla importancia que tiene la planta de Tibitoc como elemento estratégico frente a eventuales emergencias como la actual". Lo anterior es aún más cierto teniendo en cuenta la vulnerabilidad de Chingaza. Imaginémonos lo que ocurriría si cuando la ciudad necesitara disponer a plenitud de la capacidad de Tibitoc, los concesionarios se encuentran especulando con la producción de agua embotellada y en bolsas.