DEL LEGADO POLÍTICO DE HÉCTOR VALENCIA

Cortejo fúnebre el 21 de septiembre. - Foto de Rafael Zárate

Sobre la globalización

“La política de globalización la aplica los Estados Unidos valiéndose de tres instrumentos principales: el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial del Comercio (OMC). Y la presenta como si correspondiera a un desarrollo objetivo, políticamente neutral, para enmascarar su utilitarismo imperialista.

Sin embargo esta presentación del problema, con la que se solazaron los neoliberales durante un tiempo, ha venido siendo desnudada y rebatida por los pueblos. Las consecuencias políticas y sociales de esa globalización han generado resistencias cada vez mayores. Incipientes, algunas de ellas pueden parecer menores, empero son las semillas de los extraordinarios enfrentamientos que se desencadenarán en el mundo. Al acrecentar la desigualdad en todos los confines del planeta y arrojar a miles de millones de personas a situaciones de pobreza y miseria cada vez más insoportables, esta política genera sus formidables sepultureros.

En su conjunto, esas rebeliones conforman hoy el aspecto principal de la contradicción con el imperialismo.

(…) Aunque durante más de diez años se ha venido exponiendo nacional e internacionalmente el carácter irreversible de la globalización, ésta no ha cesado de engendrar sus propias contradicciones. Cada una de las crisis que la acompañan, como fue el caso de la asiática, la de México, la de Rusia, han presentado el riesgo de hacer metástasis, no solamente hacia los países vecinos sino hacia países y regiones alejados. Esta característica estará indudablemente presente en todas las crisis –éstas sí irreversibles pues son inherentes al capitalismo imperialista– que se presentarán en el futuro.

De todas las crisis que se han vivido, la que puede producirse en Estados Unidos como fruto de la recesión sería, de hecho, la de mayor impacto pernicioso en todo el mundo. Un desbarajuste en el centro de la dominación afectaría a todo el mundo.

(Valencia Henao, Héctor. Informe del Comité Ejecutivo Central, CEC, en la Conferencia Nacional del MOIR, Suesca, Cundinamarca, 2001.)

Una característica de la dominación imperialista es que entraña la negación de muchos elementos jurídicos que rigen en estos países. De allí, todos esos forcejeos para cambiar las disposiciones legales a fin de recortarles o marchitarles sus aspectos democráticos. El imperialismo y la élite dominante del país hacen suya permanentemente la frase de Odilon Barrot: ‘La legalidad nos mata’ Por eso la columna vertebral del revolcón de Gaviria para imponer la apertura fue la reforma constitucional, y por eso la recurrente política de hacerle reformas a lo reformado. Nuestro enfoque debe ser dialéctico: luchamos por la permanencia de normas democrático-burguesas mientras ellas les permitan al proletariado y a las clases aliadas avanzar hacia una nueva democracia. Tal enfoque previene contra locuras extremo-izquierdistas. Y demostramos que también poseemos sentido práctico en el hacer político y no nos autocolocamos grilletes en aras de un fementido radicalismo”.

Informe Conferencia Nal. del MOIR, Suesca, Cundinamarca, 2001.)

Sus sobrinos Constanza, Juan Pablo y Héctor Hernán en el momento de sepultar a Héctor. - Foto de Arnoldo Vanegas

Sobre Uribe y su gobierno

“Como ya ni siquiera lo niegan algunos de sus más obsesivos impulsores, la implementación en las naciones de América Latina de los ucases neoliberales emitidos por Estados Unidos, ahora perfilados en algunas de ellas como Tratados de Libre Comercio (TLC), estropeó sus economías y cual implacable mazo quebrantó la vida social de los estamentos mayoritarios de sus poblaciones. Resistir fue la consecuente opción que estos fueron adoptando gradualmente mediante diversas manifestaciones de descontento y rebeldía. De allí que sea apenas natural que ellas hayan tenido gran incidencia en la sucesiva instauración de gobiernos que se caracterizan por ser fruto de las resistencias desplegadas o por corresponder a las que se avizoraban en ciernes. El hecho de que esos nuevos poderes respondan a tales fenómenos sociales constituye su gran semejanza, no desvirtuada porque lo hagan en diverso grado y con disímiles enfoques, lo que explica sus variopintas tendencias...

Prolongada ha sido la pesadilla padecida por esos pueblos y complejo será el proceso para salir de ella. Mas, puesto este en marcha, una cosa es segura: si, más allá de las peculiaridades sociales y políticas de cada nación, y no obstante las recias embestidas que contra ellos desatan desde el exterior el imperialismo y desde el interior las elites nativas, los gobiernos recién instaurados conservan su consecuencia con las aspiraciones de soberanía nacional y democracia política que alienta entre las gentes, su rumbo será irreversible. Y así, desde México hasta Argentina, se crearán condiciones para que esté más próximo a ser cortado el nudo gordiano de la dominación imperialista en este hemisferio...

La actitud de apegadura a la política uribista que exhibe este sector, hunde sus raíces en el desbarajuste social y político que ha acompañado los nefastos impactos económicos producidos por la apertura neoliberal y en la intensidad de las violencias provenientes tanto desde el flanco de las fuerzas estatales y paramilitares como, aunque con una naturaleza diferente, desde el de las agrupaciones insurrectas. La persistencia durantes lustros o décadas de estos factores produjo en numerosos estamentos de la población, principalmente en los sectores medios estragados de semejantes males, un político «espasmo de ciervo encandilado». Uribe, al ser presentado por la oligarquía y avalado por Estados Unidos como el llamado a reprimir a los generadores de violencia y a deshacer los entuertos sociales y económicos, recibió de ellos gran parte del respaldo que lo encumbró a la Presidencia.

(Tribuna Roja Nº 103)

“La Revolución de Nueva Democracia tenderá estratégicamente a establecer un poder democrático y popular. Aquí el criterio popular cobija elementos burgueses que sean patriotas y demócratas. El concepto sobre quiénes integran el pueblo en un momento dado, comprende no sólo a la base de la sociedad, a las masas laboriosas, sino a sectores intermedios, sectores de burgueses oprimidos por el imperialismo que adopten esa actitud. A pesar de las confusiones e inconsecuencias presentes en gran número de estos sectores, no debe haber equívocos al respecto.

Hemos sostenido la lucha contra la apertura, política que día a día avasalla a más sectores y estropea más aspectos de la vida del país. Eso lleva a esta reflexión: el avance de la recolonización afecta progresivamente a conjuntos de burgueses de la ciudad y del campo, incluso a capas vulnerables de los terratenientes y del sector financiero, cuyos caudales sufren detrimento con esta política. Objetivamente, la apertura los va tornando en potenciales miembros de un Frente Único...

Los sectores de la burguesía, como decía Mao, les temen más a la revolución y a la democracia que al imperialismo. Pero a medida que el imperialismo los apabulla, van cambiando de actitud. A sabiendas de que la situación económica determina la posición ideológica y política, y conociendo que la base material de dichos burgueses está siendo socavada, los militantes deben estar atentos a esos cambios. Su posición política puede y debe variar, por lo que es tarea nuestra coadyuvar a persuadirlos de que su mejor opción es ponerse al lado de la resistencia contra el Imperio. Ese es un cambio generalmente lento, pero si el avasallamiento se intensifica puede no serlo tanto. Hay ejemplos de esto entre los integrantes de Salvación Agropecuaria: sectores y personas que asumen conductas patrióticas y de resistencia. Como ellos hay mucha más gente que adquiere esa actitud. ‘Quien tenga ojos que vea.’ El Partido debe ser perspicaz ante tales fenómenos políticos.

(Informe en la Conferencia Nacional del MOIR, Suesca, Cundinamarca, 2001.)

Claras muestras de dolor por la muerte del máximo dirigente.

Sobre la burguesía

“En nuestro ataque principal contra el imperialismo, en medio de lo cual levantamos nuestra consigna contra los vendepatria, hayamos constatada la presencia de dirigentes políticos y personalidades de diversas capas sociales que no caen en la traición misma, pero que forman una franja con conductas inconsecuentes e insensatas que hacen mella en sectores no avisados de la población. Conductas que invitan a caer en la pasividad ante la dominación imperialista. ¿Qué hacemos ante esas manifestaciones de inconsecuencia? Nosotros decimos: criticarlas. ¿Hacerlo equivale a convertir esas personas que son objetos de nuestra crítica en enemigos? No, es darles un sacudón... La unidad más consolidada, más firme, es la que pasa por la crítica a los errores de las otras clases. Ellas, empezando por la burguesía nacional, no asumirán su papel revolucionario si no se las critica y se las orienta sobre la táctica de la lucha... Los empresarios industriales golpeados, en quiebra, creyeron que dentro del mismo modelo que los arruina podían tener salvación y aceptaron las políticas neoliberales... Entonces los llamamos a que luchen, y ese llamado incluye la crítica a sus vacilaciones. Esta actitud no está dirigida a convertirlos en enemigos, sino que equivale a una reconvención con miras a que adopten una actitud consecuente. Como representantes de la clase obrera, no sólo tenemos pleno derecho a hacer esa crítica sino que es nuestro deber con la nación. Es una obligación llamar a los criticados a que cambien su actitud, pues, por lo demás, no han tenido arrestos ni siquiera para defender sus propios intereses cuando los están arruinando junto al resto del país...”

(Cartagena, 12, 13 y 14 de junio de 1999)

En la nave central del cementerio.

Trabajo parlamentario

“El trabajo allí [en las corporaciones públicas] debe estar ligado a las luchas de las masas y por lo tanto su aspecto principal no se desarrolla en los recintos de las corporaciones sino en la calle”.

(Conferencia Obrera Nacional, marzo 11 de 1995. Ediciones Tribuna Roja, Bogotá, abril de 1996. Pág. 32.)

Sobre el estudio

Escoger los temas de estudio no se hace partiendo de las ideas, sino de los problemas que tenemos. Debemos estudiar alrededor de problemas concretos. Estudiamos para tratar de resolverlos. El conocimiento es firme en cuanto se une con la realidad.

Reunión con la Juventud Patriótica, JUPA, el 21 de octubre de 2006.

Sobre la ciencia

“Nunca las fuerzas productivas tuvieron un desarrollo más rápido que el experimentado en este siglo que termina... En este siglo, y sobre todo en los últimos cincuenta años, el ritmo del avance científico y tecnológico no sólo fue mucho mayor que en siglos anteriores, lo cual es natural, sino que fue vertiginoso... Resalta intensificada la gran contradicción: los estupendos frutos del desarrollo son acaparados por una élite cuyo alcance de dominación es mundial... Si bien desde los principios del capitalismo los provechos del desarrollo, que es social, han sido acaparados por los potentados, hoy, en la época del imperialismo, esa apropiación alcanza dimensiones colosales. Los capitalistas se van concentrando, cada vez son más pocos y cada vez es mayor la masa de gente explotada y despojada... Esos avances, aunque corresponden al progreso material propio de la humanidad, quien primero y en mayor medida los está aprovechando para mantener su dominación mundial es el imperialismo.”

(Cartagena 12, 13 y 14 de junio de 1999.)

Sobre el imperialismo norteamericano

El Tribuna Roja Nº 90, del 10 de marzo de 2003, trae numerosas expresiones de repudio mundial a la agresión imperialista. La fotografía es parte de la primera página.

“La característica de este imperialismo, a cuya hegemonía económica corresponde su predominio político y militar, es que ha concentrado tanto poder como históricamente no lo había logrado ningún imperialismo. El aspecto último y decisivo de su dominación es el militar. Es decir, mientras pueda recolonizar desplegando únicamente su poderío económico y su poderío político, lo hará. Pero en la medida en que encuentre obstáculos, resistencias, recurrirá a las armas, a su superior capacidad militar, para tratar de imponer su voluntad... Mientras existan sociedades de clases y lucha de clases, la paz es un período entre dos guerras...

Estados Unidos, altamente pragmático, ya ha adoptado un criterio respecto a la oposición que encuentre a su domino económico: ahí donde se cree algún obstáculo o haya muestras de que pueda germinar alguna convulsión política, allí donde en determinado país o región surja alguna resistencia, es necesario segarlas en flor... Por lo que cualquier sacudimiento social y cualquier principio de resistencia es necesario someterlos a una ‘cirugía’ inmediata.”

(Valencia Henao, Héctor. Cartagena, Conferencia Interna, 12, 13 y 14 de junio de 1999.)

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“Analistas superficiales se dedican a especulaciones sugiriendo diferencias fundamentales entre los diversos mandatarios norteamericanos y sus políticas. No hay tal. Distintos pueden ser los énfasis y los modos, las formas y los métodos, en suma, la táctica, pero los objetivos estratégicos imperialistas son por naturaleza idénticos. Los contenidos del neoliberalismo y de la política de globalización pueden variar en su forma de aplicación, y hasta de nombre, pero siempre sustentarán y guiarán la intrínseca tendencia del imperio hacia la dominación mundial.

(Valencia Henao, Héctor. Conferencia del MOIR. Mesa de los Santos. 20 de enero de 2003)

“Desde hace tres lustros hemos afirmado que las políticas neoliberales y de globalización obedecen a un plan de recolonización emprendido por Estados Unidos. Los tozudos hechos, que hoy se quieren llevar a su clímax con el Tratado de Libre Comercio, han venido corroborando con creces y a diario esta aseveración... Se trata simplemente de lograr que los colombianos agrupados como nación en este lugar del planeta, posean independencia para resolver sus propios asuntos y autonomía para labrarse su propio destino. Al servicio de este objetivo primordial debe estar la conquista de los distintos derechos y espacios democráticos...

Dos son los escenarios posibles en Colombia: el actual, una nación sometida a los intereses imperiales de Estados Unidos y bajo la dominación de una elite oligárquica, y el por conquistar, una nación con auténtica democracia y plena soberanía. En su mismo enunciado aparece explícito que el antagonismo de ambos escenarios no admite coexistencia alguna. Ni puede pretenderse tener una mezcolanza de ambos, pues entre ellos existe una nítida línea divisoria. Línea que permite determinar el carácter y las tendencias de los distintos partidos y movimientos políticos. Línea que igualmente le traza las fronteras a la izquierda y sirve de herramienta para señalar las inconsecuencias que en su seno suelen presentarse.

(…) Esta situación trágica para cualquier conglomerado humano y que cubre de ignominia a los sucesivos gobiernos de la oligarquía, se presenta en una sociedad en la que, según Uribe Vélez, rige «una democracia profunda». Pues bien, una democracia de esta índole, elogiada por los imperios y la reacción como el menos malo de los sistemas políticos, tiene que ser desechada por los colombianos de bien...

La instauración de esa nueva democracia y la conquista de la soberanía nacional definen la actual estrategia del MOIR. Ella preside la acción política de nuestra aún modesta fuerza y explica nuestros empeños en busca de la unidad con otras organizaciones y contingentes políticos y sociales.

(…) Es necesario precisar que nuestra lucha contra Uribe Vélez no se reduce a rechazar las modalidades grotescas y las manías dictatoriales con que ejerce su gobierno.

Nuestro combate se dirige contra el contenido antinacional y antidemocrático de su política, principalmente su sumisión ante el gobierno de Washington, su rampante aplicación del neoliberalismo, y sus embestidas contra la producción y el trabajo nacionales mientras llena de privilegios al gran capital financiero. La alternativa no puede ser una versión matizada de la política uribista, sin Uribe.

(Valencia Henao, Héctor. “Por la soberanía y la democracia, combatir a fondo la política uribista”. Tribuna Roja Nº 101, diciembre 9 de 2005).

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(…) Ante esos dinámicos sucesos, se da como un hecho que Colombia es la excepción, lo cual amerita una explicación. Primero, en cuanto a Álvaro Uribe y su gobierno, no cabe duda. Su política exterior y los aspectos principales de la interna se anclan en la alianza estratégica con los Estados Unidos, que sin empacho pregona a los cuatro vientos. En los hechos, ésta equivale a una confabulación en contra de los intereses nacionales. Sin vergüenza alguna, su gobierno vota a favor las disposiciones imperialistas en los organismos internacionales y apoya su intervencionismo, como en el caso de la terrorista invasión a Irak. Subsume la economía colombiana en los planes de recolonización emprendidos por el gobierno norteamericano, como lo demuestra la suscripción del Tratado de Libre Comercio. Y este colmo en la entrega de la soberanía económica lo extiende a los aspectos políticos, militares y culturales.

(Valencia Henao, Héctor. “Por el amplio y abierto sendero de la izquierda”. Tribuna Roja Nº 103, mayo 19 de 2006.)

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“Ningún plan o programa económico, social o político puede plantearse en el país de manera honesta como solución o alternativa, sin abordar seriamente primero la recuperación de la soberanía nacional. La más enjundiosa actitud propositiva, que algunos tocados por una acomodaticia tendencia a la conciliación le reclaman a las fuerzas de izquierda, es decirle un rotundo no a la telaraña de medidas que supeditan la nación al poderío de Estados Unidos y los intereses de su cúpula financiera. Y, obrando en consecuencia con esa negación y para que los pronunciamientos y declaraciones en ese sentido no se conviertan en un escapista ‘canto a la bandera’, dichas fuerzas deben orientarse a emprender junto a las masas el laborioso esfuerzo de romper una a una las ataduras. Cada amarra imperialista desatada en lo económico y político será un yugo menos que se sacuden nuestros compatriotas. Es precisamente este imbricado conjunto de tales acciones lo que constituye la resistencia civil.”

(Valencia, Héctor. “La unidad y la lucha por la soberanía”. Tribuna Roja Nº 98, diciembre 4, 2004.)

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“Dos son los escenarios posibles en Colombia: el actual, una nación sometida a los intereses imperiales de Estados Unidos y bajo la dominación de una elite oligárquica, y el por conquistar, una nación con auténtica democracia y plena soberanía. En su mismo enunciado aparece explícito que el antagonismo de ambos escenarios no admite coexistencia alguna. Ni puede pretenderse tener una mezcolanza de ambos, pues entre ellos existe una nítida línea divisoria. Línea que permite determinar el carácter y las tendencias de los distintos partidos y movimientos políticos. Línea que igualmente le traza las fronteras a la izquierda y sirve de herramienta para señalar las inconsecuencias que en su seno suelen presentarse.”

Valencia, Héctor. “Por la soberanía y la Democracia, combatir a fondo la política uribista”. Tribuna Roja Nº 101, diciembre 9, 2005.)