DEL SENADOR JORGE ENRIQUE ROBLEDO

ISA NO DEBE SER PRIVATIZADA

El senador del MOIR y Alternativa Democrática, Jorge Enrique Robledo, rechazó la privatización de Interconexión Eléctrica S.A., ISA, una empresa de importancia estratégica, con grandes rendimientos y con grandes posibilidades hacia el futuro, que será subastada a pérdida, de manera indefectible. El senador fijó su posición durante el debate al ministro de Minas y Energía, Luis Ernesto Mejía, que tuvo lugar en la Comisión Quinta el pasado 10 de agosto. Importancia de ISA ISA interconecta con redes de alta tensión los centros de generación y los centros de consumo de energía del país. Es la que permite transportar energía a larga distancia, comparable a lo que hacen las carreteras troncales que comunican a los distintos departamentos. En este sentido, subrayó el senador Robledo, «la importancia de ISA es estratégica. Quien tenga la cuchilla de ISA está en condiciones de dejar sin electricidad al país. Es un monopolio absoluto en el más estricto sentido del término, sin la más remota posibilidad de tener competidores. Nadie puede establecer una red de líneas paralelas para competir en el negocio». Colombia posee más de diez mil kilómetros de redes de alta tensión y avanza en la interconexión con Ecuador, Perú, Bolivia y Venezuela, está prevista con Panamá y, por ahí, con Centroamérica. Es dueña de ISA Perú, ISA Bolivia y de Red de Energía del Perú. Colombia tiene suficiente energía para exportar, porque produce 13.500 mega­vatios y consume solo 8 mil. Robledo señaló: «Estamos entonces ante un empresa cuya importancia estratégica interna es vital para la soberanía nacional, que adquiere cada vez mayor importancia en el conjunto de los países vecinos y que presenta un futuro sumamente halagüeño». Además, ISA es dueña de dos empresas importantes de telecomunicaciones, Inter­nexa y Flycom, que interconectan el país mediante una red de fibra óptica para trasportar voz, datos, videos, etc. Internexa es la única en el mercado nacional y ya el gobierno ha dicho que no la va a privatizar. Composición accionaria ¿Quiénes son los propietarios de ISA? La Nación posee el 59,3%, EPM el 10,58%, la Empresa de Energía de Bogotá el 1,82%, y EPSA el 2,90%, de modo que el sector público es el accionista mayoritario con el 71,95% del total. El sector privado nacional detenta el 26,56% y el extranjero el 1,47%. Según el senador Robledo,»en ISA el avance del proceso de privatización es evidente y desafortunado, porque todos los indi­ca­dores nos señalan que ISA es un excelente negocio y por tanto no cabe la idea de que se trata de un hueso del que el Estado se descartaría privatizándolo. Las calificadoras de riesgo, empresas extranjeras que dicen cómo van los negocios según ellos, consideran que lo de ISA es deuda de ‘riesgo soberano’ o triple A, en otras palabras que la empresa no presenta ningún problema que pudiera justificar la privatización». El margen operacional de los últimos cinco años es del 51%, la utilidad neta en el 2000 fue de 74.197 millones de pesos, en el 2001 de 101.109 millones de pesos, en el 2002 de 23.919, en el 2003 de 81.453 y en 2004 de 95.953 millones de pesos. ¿Cuál es la historia de esta privatización? Durante el gobierno de Andrés Pastrana, intentaron venderla en 457 millones de dólares. Carlos Guillermo Álvarez, en ese momento director del Departamento del Postgrado de Economía de la Universidad Nacional de Medellín, señalaba que era un asalto al patrimonio nacional, porque él calculaba que podría valer entre 3.500 y 10 mil millones de dólares. Era una venta que le ponía apenas a 130 millones de pesos el kilómetro de línea de alta tensión, valor menor del que estaba en libros, pero además, regalando el resto de los activos. Hubo un segundo intento, con el pretexto de la llamada democratización de las acciones. Dividieron a ISA y hoy, el 25% de ISA está en manos de la empresa privada. Las acciones no las compraron ciudadanos del común, sino los fondos privados de pensiones, que adquieren la mayor parte de este 25%, con los activos estatales sub­valuados. «Me lo confirma, dijo Robledo, la utilidad que están sacando los inversio­nistas privados». En la Costa Atlántica «244 MIL USUARIOS CON LA LUZ CORTADA», DENUNCIA ROBLEDO Lo que viene ocurriendo en la Costa Atlántica es un fenómeno doloroso en términos sociales y escandaloso en términos éticos, dijo el senador Jorge Enrique Robledo, al denunciar el 10 de agosto, ante la Comisión V del Senado, que hay 244 mil usuarios sin energía eléctrica, víctimas del corte por no pago. «Estamos ante un desastre pavoroso. Si se supiera en el mundo lo que está sucediendo, quedaríamos como tierra de bárbaros, mucho más de lo que ahora se nos considera». Los cortes obedecen a que el usuario no tiene con qué pagar las cuentas. A tal encrucijada ha llegado la situación, que en junio de 2004 la cartera morosa de Elec­tro­costa y Elec­tricaribe ascendía a 900 mil millones de pesos. Las facturas se hicieron impagables ante las continuadas alzas. «Estamos hablando de tarifas –dijo Robledo– que en los últimos cuatro años se incremen­taron al doble del IPC, o sea, al doble de lo que sube el salario mínimo». La cartera morosa también se explica por la pobreza en que vive sumida la población. En Bolívar la indigencia llega a 31.9%, en Córdoba a 36.7% y en los demás departamentos a porcentajes similares. Antes de 1997 había en los departamentos costeños una decena de empresas de energía, pero se decidió priva­tizarlas agrupándolas en solo un par, Electrocosta y Electricaribe, con un total de 1.386.000 clientes. Los compradores fueron Reliant Energy y Corpora­tion EDC, que después las vendieron a Unión Fenosa por la irrisoria suma de 450 millones de dólares, si bien el sector público mantiene en ambas una participación cercana al 30%. Aun cuando el Estado es accionista minoritario, en los últimos tres años ha tenido que invertir 174 mil millones de pesos, sin que tal suma aumente en forma significativa su participación accio­naria. El gobierno ha alegado que los dineros invertidos habrán de redundar en beneficio del usuario. Según Robledo, «como las dos empresas enfrentan problemas muy graves de cartera y el Estado viene pagándola so pretexto de las dificultades de los usuarios, lo que al final ocurre es que a los propietarios de Unión Fenosa empieza a entrarles un chorro de plata del Estado». «Energía Social»: socialización de las pérdidas Uribe ha venido creando un modelo privatizador en el que las pérdidas deben ser impedidas a toda costa, así el Estado tenga que asumirlas. «Ima­gínense ustedes a un empresario que produce pan, y llega el día en que nadie se lo compra. En ese momento entra el Estado a sus­tituirle las ventas, independientemente de cuál sea la razón por la cual la gente ha dejado de comprar». Es el fenómeno «que uno ve en los peajes de las carreteras privatizadas, que operan igualmente a cero riesgo». Robledo calificó el modelo como lumpen­capitalismo, «un capitalismo montado en beneficio de quienes logren apoderarse del Estado para ponerlo a funcionar al servicio de unos cuantos negocios que no son capaces de salir adelante». En el lumpen­capi­talismo, las pérdidas se socializan, pero no las utilidades, y las empresas privatizadas se quedan con la crema de los usuarios, mientras que al Estado se le dejan los usuarios-problema. Robledo precisó, dirigiéndose al viceministro: «Falta por ver en qué va a terminar toda esta astucia, porque es supremamente cruel que alguien se gane un dineral sobre la base de dejar a cientos de miles de familias sin la posibilidad de algo tan elemental en la Costa Atlán­tica como una nevera o un ventilador, para no hablar de aire acondicionado». El caso de Electrocosta y Electricaribe «evidencia, ¡y de qué manera!, el fracaso de la política de privatización», dijo Robledo. «Se terminan estableciendo empresas de servicios que solo pueden operar sobre la base de cortarle la luz a una porción inmensa de la población. Y yo pregunto: ¿el Estado auxiliará a esos monopolios a perpetuidad?» El modelo privatizador, agregó Robledo, «no funciona, no le sirve a la nación, no es un modelo de progreso. Las Leyes 142 y 143 conducen de modo inexorable a una política antisocial». Aseveró: «Repudio de manera enérgica lo que está sucediendo en la Costa. No es cortándoles la luz a 250 mil familias como se puede manejar bien este país, ni imponiéndole unas tarifas impagables a una región donde no hay ningún instrumento de desarrollo, una región que va a ser rudamente golpeada por el TLC». Robledo concluyó preguntándose: «Electrocosta y Electricaribe ¿no deberían ser intervenidas y pasar a propiedad del Estado? ¿Para qué entregarles a esos monopolios tan grandes cantidades de dinero, cuando así lo que tenemos es que el país pierde mientras los extranjeros siempre ganan?»