EDITORIAL: LA UNO HA CUMPLIDO Y SEGUIRÁ CUMPLIENDO

Está tocando a su fin la campaña electoral de 1974. Los partidos tradicionales, en pugilato entre sí que tiene más de comedia que de diferencia real sobre tesis y programas, han derrochado centenares de millones de pesos en su desesperado afán de darle, así sea aparentemente, un ambiente popular a sus respectivas candidaturas. La izquierda colombiana, unida en torno a la Unión Nacional de Oposición, sin mayores recursos, ha logrado demostrar que sus banderas de lucha sí aglutinan y movilizan a las masas, como lo testimonian las multitudinarias manifestaciones de respaldo que salieron al paso de la gira de Hernando Echeverri, no sólo en las capitales sino en los pueblos y villorrios apartados.

La gran prensa oligárquica, en tácito reconocimiento al auge de la UNO, ha terminado afirmando que "el pueblo le está saliendo a todos los candidatos". Decimos que es un reconocimiento al avance "sorpresivo" de la UNO, porque al comienzo del debate se descontaba que los partidos Conservador y Liberal mantienen cautivos, por tradición y por su condición de partidos dominantes, una porción más o menos considerable de electores; asimismo, la ANAPO, a pesar del innegable retroceso, conserva parte de la capacidad de movilización de sus mejores días. Por lo tanto, lo nuevo, lo verdaderamente nuevo en el panorama político del país, es que la UNO, un frente de reciente aparición, esté rivalizando con el liberalismo y el conservatismo, y con sus desmembraciones, en la empresa de llenar las plazas de Colombia. Pero no es sólo en el número, con lo decisiva que es la cantidad, sino en el fervor, en la mística, en la convicción profunda de las razones que les asisten a los seguidores de la Unión Nacional de Oposición, que estamos anotándonos puntos a favor en esta lucha por la vinculación a las clases explotadas y oprimidas. El avance de la UNO estriba en que su programa nacional y democrático y su candidato, Hernando Echeverri Mejía, encarnan las más sentidas aspiraciones populares y representan en la actual situación, como ninguna otra fuerza política, el futuro y el cambio revolucionario de la sociedad colombiana.

LA UNO NO HA DADO AUN TODOS SUS FRUTOS

A menos de diez días de las elecciones y antes de conocerse el resultado de la votación, se puede decir que la Unión Nacional de Oposición cumplió su cometido en esta campaña electoral. Las organizaciones políticas que la integran, el Partido Comunista, el Movimiento Amplio Colombiano, el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario y las demás agrupaciones regionales, han salido visiblemente fortalecidas al final de la campaña. La UNO ha combatido con denuedo a la reacción y al oportunismo de derecha que propulsan la prolongación del sistema de dominación imperialista que hace de nuestro país una neocolonia de los Estados Unidos y de nuestra nación un pueblo explotado, oprimido, humillado, miserable y atrasado; y con la misma decisión ha batallado también contra el oportunismo de "izquierda" que pretende impedir que las fuerzas revolucionarias utilicen correctamente la lucha electoral para avanzar y fortalecerse. La UNO ha señalado sin ambages, allí donde llegó el candidato y su comitiva en la labor agitacional y de propaganda, o donde se ha instalado un comando, que la nueva Colombia ha de ser una patria libre y soberana, gobernada por la alianza de los obreros, los campesinos, la pequeña burguesía urbana y el resto de fuerzas democráticas y revolucionarias. La consigna de unir al pueblo en un gran frente de combate contra sus opresores se ha abierto camino entre las masas y explica el respaldo de amplias capas de la población a la Unión Nacional de Oposición. La UNO ya dio sus primeros resultados positivos, pero no ha cosechado aún todos los frutos que se vislumbran del completo desarrollo de las fuerzas revolucionarias que ha desatado. Por ello la UNO tiene contraído un compromiso con el pueblo colombiano que la obliga, a continuar más pujante, más unitaria y más combativa después del 21 de abril, de seguir adelante, fiel a la línea revolucionaria aprobada en su última convención de septiembre y aplicada con tanto éxito en los meses siguientes.

COMBATIR EL SECTARISMO ADENTRO Y AFUERA

Pero la UNO tiene un enemigo soterrado que la mina por dentro: el sectarismo. Es un deber de todos los integrantes de la UNO atacar y derrotar este enemigo. Las tendencias sectarias creen hacer un bien a sus propios partidos fijándose como meta la destrucción o el debilitamiento de los aliados. La UNO no puede sobrevivir sino bajo el principio de que coexistan y se fortalezcan, dentro de la unión todas las fuerzas aliadas. Flaco servicio prestan a la UNO quienes no respeten este principio, así pregonen a los cuatro vientos sus falsos deseos unitarios. El MOIR no ha tenido ningún inconveniente en reconocer y defender este principio. Francisco Mosquera, lo interpretaba acertadamente al señalar sin tapujos en la convención de septiembre: "No es nuestro interés que las fuerzas aliadas del MOIR en la UNO se debiliten; por el contrario, es indispensable que se fortalezcan el Partido Comunista y el Movimiento Amplio Colombiano". Hay que erradicar la idea de que la UNO ha de servir para eliminar o aislar a cualquiera de sus integrantes. Al revés, pregonemos la idea de que todas las fuerzas que conforman la Unión Nacional de Oposición resultan y deben resultar favorecidas. Esto es mucho más urgente si se comprende que después de abril y cuando se desvanezcan muchas ilusiones en las promesas de los partidos reaccionarios y oportunistas, buen número de organizaciones regionales y sectores populares se oriente hacia las toldas de la Unión Nacional de Oposición. En este sentido, la única política acertada es la de "puertas abiertas" para todas las agrupaciones y personas que quieran ingresar a la UNO, aprobar su programa y someterse a las decisiones del Comando Nacional, en pie de igualdad y a niveles de dirección. Acatemos la directiva de Gilberto Vieira en la misma convención: "La UNO está abierta a todos los que acepten su programa". Sólo en esta forma, siendo leales a los compromisos contraídos, es decir, respaldando el programa nacional y democrático de la UNO y combatiendo el sectarismo de adentro y de afuera, podremos aprovechar para la revolución todos los beneficios del desarrollo de la Unión Nacional de Oposición.

ACORDADAS LISTAS CONJUNTAS Y ÚNICAS

Después de dos meses largos de negociaciones, en las que no faltaron las naturales dificultades, la UNO pudo llegar a un acuerdo definitivo sobre la configuración de listas conjuntas y únicas en todos los departamentos. La prensa al servicio de las candidaturas de los partidos tradicionales difundió contradictorias versiones sobre las listas de candidatos de la UNO, tendientes todas ellas a crear la opinión de que la rebatiña de curules ponía en peligro la Unión Nacional de Oposición. El mejor mentís a todas esas falacias son las listas definitivas de la UNO que ya se están inscribiendo y promulgando en todo el país. Vale la pena, aclarar que la necesidad de las listas conjuntas y únicas fue siempre una preocupación de todas las organizaciones de la UNO. Pero jamás el futuro de la alianza, que ha tenido sus bases sólidas en el Programa y en el candidato nacional desde finales del año pasado, estuvo en peligro por el hecho de que hubiera o no listas únicas.

Sin embargo, es un hecho también que la noticia de las listas conjuntas no solo llenó de alegría a la militancia de los tres partidos, sino que ha sido recibida con aplausos por todos los simpatizantes y seguidores de la Unión Nacional de Oposición que, a, lo largo y ancho de Colombia, están resueltos a librarles una gran batalla a las oligarquías el 21 de abril.

Tal como está la situación, la UNO conquistará importantes posiciones en las corporaciones públicas. Esto plantea la cuestión de desarrollar una acción parlamentaria coordinada, conforme al programa defendido durante la campaña y según las determinaciones tomadas de común acuerdo por el Comando Nacional o por un comité especial constituido para el efecto. En relación a este trabajo la UNO hará respetar un criterio defendido y explicado profusamente durante la campaña, y es el principio de que los candidatos nuestros que salieren electos responderán ante el pueblo y ante la UNO de su conducta política en la respectiva corporación. Quienes violen los compromisos y traicionen el programa en cuyo nombre resultaron favorecidos, serán señalados ante las masas como renegados de la causa del pueblo. Esta es una diferencia fundamental entre la UNO y los partidos reaccionarios y oportunistas, ya que en estos partidos los elegidos no responden ante los electores de su acción y como caso común y corriente se mofan de las promesas electorales.

Sabemos que las corporaciones públicas vigentes, cercenadas en sus funciones propias por la reforma constitucional de 1968, y como en general todos los cuerpos representativos de la democracia burguesa, no se pondrán jamás al servicio de los intereses primordiales del pueblo, así las fuerzas revolucionarias cuenten en ellas con la mayoría. Pero de lo que sí debe estar seguro el pueblo que sufrague por nuestras listas es que los parlamentarios, diputados y concejales de la Unión Nacional de Oposición, convertirán sus curules en tribunas de denuncia de los atropellos del régimen y de defensa de los derechos de las masas explotadas y oprimidas. La minoría parlamentaria de la UNO dará también la batalla en este frente para progresar en las grandes tareas de desenmascarar la coalición burgués-terrateniente proimperialista, de educar a las masas en la lucha contra sus enemigos y de organizar y unificar al pueblo.

Falta aún la contienda del 21 de abril para cerrar este capítulo de nuestra lucha revolucionaria. Ese día tendremos que movilizarnos como un solo hombre, con audacia, con entereza, dispuestos a demostrarle al país que a los miembros de la UNO no le ganan los manzanillos de los partidos tradicionales ni en el terreno donde ellos son amos y señores, en el terreno de hacer elecciones.