EDITORIAL: LOS ACUERDOS Y LOS VIRAJES

El Partido Comunista viene publicando en su semanario "Voz Proletaria”, por entregas y con suspenso como en los novelones radiales de Félix B. Caignet, una serie de artículos bajo el título poco unitario de “Las posiciones oportunistas del MOIR”. Desleales a los compromisos y desleales en la discusión, los dirigentes del Partido Comunista recurren al método liberal de citar a su favor entre comillas expresiones, frases, calificativos, sin indicar la fuente de donde han sido tomados pero dando entender que se trata de declaraciones oficiales del MOIR. 0 le echan mano al recurso de acusarnos de anticomunistas, buscando de una plumada y desde una posición de gran partido invalidar las críticas que hemos formulado con mayor o menor tino, en medio de crecientes diferencias entre nuestras dos agrupaciones simple y llanamente lanzan sin demostrar afirmaciones de esta especie: "Curiosos maoístas estos del MOIR . . echan espuma porque no condenamos la rectoría de Luís Carlos Pérez, porque no nos oponemos (vaya locura!) al reconocimiento de Cuba por parte del gobierno colombiano. . .". Con estos métodos se podrá confundir unos cuantos militantes y sectarizarlos, mas no se ayudará a esclarecer las viejas y las nuevas contradicciones de las distintas fuerzas de la izquierda colombiana ni a resolver los complejos problemas de nuestra revolución. Mucho menos se coadyuva a la unidad del pueblo.

Es bastante conocida la escrupulosidad con que lo verdaderos dirigentes del proletariado, desde Carlos Marx, han adelantado sus polémicas y han citado a sus adversarios, hasta el punto de que hoy podemos sostener con orgullo los marxista-leninistas que a nuestros jefes y maestros jamás se les comprobó una falsificación, una tergiversación, una invención. Los comunistas colombianos debemos ser fieles a esta tradición revolucionaria, así no seamos discípulos adelantados. La discusión pública que está planteada entre las dos organizaciones no es la primera que se presenta, como tampoco es la primera vez que los dirigentes del Partido Comunista se escudan en esa especie de macartismo al revés de motejar de anticomunista al MOIR, para tratar de despachar en esta forma, por la vía más rápida pero más oportunista, no sólo las contradicciones políticas, sino las divergencias ideológicas que nos separan.

Si algo está por verse en Colombia, al margen de la trayectoria larga o corta, buena o mala, que puedan ostentar los grupos políticos que se autocalifican de marxista-leninistas, es quién interpreta certeramente las condiciones internas y externas de la revolución y la conduce a la victoria, en una palabra, quién aplica consecuentemente una línea comunista auténtica. Todo esta en ciernes y aquellos que tienen más experiencia están obligados a saberlo mejor.

En cuanto a que los “maoístas del MOIR echan espuma" porque el Partido Comunista no condenó el reconocimiento de Cuba por parte del gobierno colombiano, es una calumnia infame. En verdad hemos tenido discrepancias en relación al análisis de la rectoría de Luis Carlos Pérez y de la "diferenciación" que el Partido Comunista hace de "ciertos sectores del gobierno”; en verdad divergimos sobre la interpretación de la revolución cubana y es posible que diverjamos también sobre la manera de enfocar el paso dado por el gobierno colombiano de reabrir relaciones con la gloriosa isla de Martí y de Fidel, pero en ningún momento se nos ha ocurrido (no se nos podría ocurrir), y nunca hemos propuesto ni dentro ni fuera de la UNO, ni en público ni en privado, que una política revolucionaria aconsejable fuese la de oponerse a la reapertura de relaciones entre los dos países. De algo estamos absolutamente seguros y tranquilos: con ataques de tan baja, estofa y de tal perversidad, la dirección del Partido Comunista no tendrá cuándo ganarle la pelea a nuestro Partido.

Pero en esta ocasión queremos examinar especialmente los conceptos que la dirección del Partido Comunista ha formulado alrededor de un asunto de palpitante actualidad: ¿qué pasó con la política de unidad sindical?

El MOIR ha sostenido en esencia que el proceso de unidad del sindicalismo independiente comienza a visualizarse con proyecciones prácticas en las postrimerías de marzo de 1972, a raíz del anuncio hecho por Tulio Cuevas y José Raquel Mercado de que la UTC y CTC trabajarían en busca de la fusión en una sola central más gobiernista, más patronal y más amarilla. Esta noticia, respaldada por el propio presidente Pastrana Borrero, contribuyó a disipar hasta la última ilusión que dentro del sindicalismo independiente pudiera aún quedar sobre la posibilidad de concertar acuerdos de unidad sindical con las camarillas de UTC y CTC, y colocó a los destacamentos sindicales avanzados en la perspectiva concreta de emprender a su vez la tarea de la conformación de una central unitaria. No obstante, para lograr este objetivo, había que empezar por reconocer "la existencia de muy diversos matices y tendencias políticas" dentro del movimiento obrero, y señalar claramente cuáles serían los principios programáticos y de funcionamiento de la nueva central. Sin acuerdos sobre tales puntos no podría pensarse en la unificación del sindicalismo independiente, o en la afiliación a la CSTC de más de medio centenar de organizaciones sindicales de disímil orientación política. Y en efecto, durante los encuentros de unidad sindical efectuados en 1972 y 1973 se fueron concretando estos principios, hasta concluir en el Encuentro Nacional Obrero del 12 de octubre de 1973 que convocó al congreso unitario. A la luz de aquellos acuerdos se vio la conveniencia de afiliar el mayor número de sindicatos a la CSTC. El MOIR cumplió con los compromisos contraidos y luchó y logró junto con sus aliados la vinculación de decenas de sindicatos a la CSTC. Para demostrar que la unidad obrera que se estaba gestando y que debía desembocar en el congreso unitario fue producto de claros y precisos acuerdos, el MOIR publicó en "TRIBUNA ROJA" del 18 de marzo pasado una selección de los documentos que en casi todo el país se aprobaron en los encuentros unitarios. Estos documentos señalan inequívocamente que la nueva central estaría al servicio del proletariado y el pueblo, combatiría a los imperialistas norteamericanos y sus lacayos colombianos, batallaría hasta aislar y derrotar a las camarillas vendeobreras de la UTC y CTC y se regiría por la "democracia sindical".

Veamos ahora qué dice la dirección del Partido Comunista. En la primera entrega de su novelón publicado en "Voz Proletaria" del 3 de abril último, se lee: " ... el MOIR habla de presuntos acuerdos entre él y el PC. Esos acuerdos no existen sino en su calenturienta imaginación. No olvidemos que en 1973 el MOIR ingresa a la UNO después de haberle dado muchas vueltas. Para este grupo, profundamente desprestigiado después de su alianza oportunista con Zalamea, criticado a fondo por la clase obrera por su política suicida en el movimiento sindical, la alianza con el PC y el MAC fue una tabla de salvación. Su llamada política de ’unidad y combate’, encontró en la UNO el ’frente político’ de que hablaban. Y después se prendieron con todas sus fuerzas al congreso unitario citado por la CSTC. No hubo ni podía haber ’convenio previo’. El PC no confunde los términos del movimiento sindical con el movimiento político".

La dirección del Partido Comunista sostiene sin el menor reato que no hubo acuerdos para la política de unidad del movimiento obrero independiente, y niega de plano que el congreso unitario hubiera sido convocado por el Encuentro Nacional Obrero del 12 de octubre de1973. Pero, además, según se deduce de las frases que hemos transcrito, tampoco hubo acuerdos en la UNO, sino que la explicación de la alianza queda reducida a que el MOIR fue salvado gracias a la generosidad del MAC y del Partido Comunista. El MOIR no tiene inconveniente en reconocer que se ha beneficiado, como se beneficiaron las fuerzas revolucionarias en general con la política de unidad del movimiento sindical y de la Unión Nacional de Oposición, política que no ha sido casual o unilateral, sino que hace parte históricamente de un proceso de acuerdos unitarios de tres años. ¿Acaso el MAC y el Partido Comunista, condenado como revisionista por la clase obrera colombiana, no se beneficiaron también de esta política de unidad acordada, tanto para el movimiento obrero como para las organizaciones partidarias?

Continuemos. La dirección del Partido Comunista reconsideró sus afirmaciones de la primera entrega y calculó que si no hubo acuerdos, alguna interpretación habría que darle a los encuentros unitarios de 1972 y 1973. Y es así como en el tercer episodio del novelón de "Voz Proletaria" del 17 de abril se comenta al respecto: "Quien lea esa colección de materiales, publicados el 18 de marzo por ’Tribuna Roja’, lo único que saca en claro es la gran misión unitaria y coordinadora de la CSTC, su participación creadora en los Comités Intersindicales y cómo en la medida que se limaban las asperezas, se encontraban líneas coincidentes y se elaboraba una política de diálogo, todos los sectores empeñados en el Congreso Unitario encontraban una mayor audiencia y se crecían". En qué quedamos por fin ¿hubo o no acuerdos? La dirección del Partido Comunista es muy astuta y no se deja concretar: lo que pasó fue que "se limaban las asperezas", "se encontraban líneas coincidentes" y "se elaboraba una política de diálogo”. Las fuerzas sindicales que asistieron a los encuentros unitarios durante todo este proceso de tres años, saben muy bien que lo que se elaboró no fue una abstracta e indefinida "política de diálogo", sino una clara y precisa política unitaria para el movimiento sindical colombiano, que seguirá teniendo vigencia por mucho tiempo.

Lo anterior no obsta para que el Partido Comunista, siga gritando: ¡vivan los acuerdos! El compañero Alvaro Vásquez en un artículo editorial del mismo número de "Voz Proletaria" del 17 de abril hace un llamamiento a favor de la "lucha consecuente y sistemática por la unidad del movimiento obrero y popular, en la cual los comunistas deben hacer todo cuanto esté a su alcance para llegar a acuerdos y para unificar acciones, consignas de lucha y medios de llevarlas adelante". Es decir, el Partido Comunista estima que los "comunistas deben hacer todo cuanto esté a su alcance para llegar a acuerdos" por la "unidad del movimiento obrero y popular", aunque "el PC no confunde los términos del movimiento sindical con el movimiento político". Es acertado realizar todos los esfuerzos porque se cumplan los acuerdos unitarios convenidos durante estos tres años, o que se llegue a nuevos acuerdos para consolidar la unidad del movimiento obrero y popular. Pero como la credibilidad se desgasta en las maniobras por justificar los yerros, nos vemos tentados a indagar a qué clase de acuerdos se refiere nuestro aliado: ¿a presuntos acuerdos de imaginaciones calenturientas, o acuerdos para perdonarle la vida a las organizaciones revolucionarias que no tienen más tabla de salvación que la que le arroje el Partido Comunista, o acuerdos para elaborar sólo una política de diálogo, o para desconocerlos y simplemente jurar que no existieron nunca?

Finalmente, recordemos la reciente experiencia del movimiento de los trabajadores bancarios, cuando la dirección de la CSTC ordenó levantar el paro nacional apoyando a unos cuantos esquiroles que pretextaban haberse opuesto al paro indefinido. "TRIBUNA ROJA" publicó las fotografías de las declaraciones dadas por los esquiroles a favor del paro indefinido, con lo cual quedaron destruidos los argumentos de la dirección de la CSTC para combatir e impedir a algunos dirigentes bancarios el acceso al congreso del 4 de marzo. A pesar de la importancia de estas pruebas, la dirección del Partido Comunista nada ha dicho sobre ellas en ninguno de los cinco capítulos del novelón de "Voz Proletaria", porque implica tocar el asunto más espinoso que dio origen a las insuperables contradicciones de un considerable sector sindical con la dirección de la CSTC, en vísperas del congreso unitario. Sólo conocemos unas palabras del informe del compañero Gilberto Vieira al Pleno del Comité Central del PC que bien pueden referirse a la conducta de ese partido en el pasado movimiento bancario: "No podemos quedarnos atrás de las luchas de masas, ni tampoco actuar con ligereza, ni dar virajes sin explicación previa”. Si esta recomendación de Vieira a la dirección de su propio partido se refiere al pasado movimiento bancario, debió haberse señalado explícitamente y con ello se hubiera hecho justicia a un grupo de dirigentes sindicales que, con aciertos o errores, su único delito es haber combatido fielmente a favor de los intereses de su propia clase. De todas maneras la dirección del Partido Comunista debiera meditar sobre la recomendación, si es que desea servir sinceramente a la política de unidad que dice defender, y meditar particularmente en esto: "no podemos dar virajes sin explicación previa".

NOTAS

1 Del artículo "Las posiciones oportunistas del MOIR (l)", "Voz Proletaria", abril 3 de 1975, pág. 5. 2 Idem. 3 Suplemento de “Voz Proletaria", abril 17 de 1975.