EN EL ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE GAÍTAN: "PUEBLO, CONTRA LAS OLIGARQUÍAS, ¡A LA CARGA!"

El 9 de abril próximo se conmemoran 28 años del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. Aun cuando siempre se intentó tener una cortina de humo sobre los hechos que rodearon su muerte, lo que todo el pueblo conoce es que la bala que segó su vida desencadenó la violencia de las oligarquías, que produjo el holocausto de más de medio millón de compatriotas, en un febril intento por contener la creciente rebeldía de los oprimidos, alimentada por la lucha democrática y progresista de Gaitán. Gaitán había comenzado su carrera política enarbolando la defensa de los pisoteados derechos de las masas trabajadoras. Imborrables en el recuerdo de las gentes son sus antológicos debates contra el régimen apátrida de Abadía Méndez y el imperialismo norteamericano, a raíz de la masacre de los obreros de las bananeras, luego de la huelga contra la United Fruit Company, en 1928. Las denuncias continuas de las corruptelas del régimen conservador y del maridaje con éste de las directivas de su propio partido, el liberal, le valieron la adhesión de amplios sectores de masas y el repudio y temor de los poderosos. En 1948 Gaitán se había convertido en un obstáculo insalvable para la caverna conservadora y sus indisimulados cómplices, los jerarcas liberales.

“El hambre no es ni liberal ni conservadora”, solía pregonar, indicando con ello que la confrontación entre liberales y conservadores no constituía ya sino un sofisma de distracción y que el enfrentamiento era entre las mayorías expoliadas y el puñado de familias opulentas empotradas en el Estado. Sus requisitorias persistentes contra el gobierno, traducidas en el avance progresivo del movimiento gaitanista, hizo que a los vendepatria no les temblara la mano para asesinar al dirigente y sumir a la nación entera en la más negra y tenebrosa de sus noches.

El nombre de Gaitán vino en esta forma a sumarse a la lista de quienes como Uribe Uribe y demás lideres han ofrendado sus vidas por la causa del pueblo, y a confirmar que las clases dirigentes criollas no se detienen ante ningún crimen con tal de acallar a los que osen levantarse contra sus irritantes privilegios.

Sin embargo, el cauce para la realización de los ideales políticos que Gaitán insistía en colocar en los marcos de la desahuciada corriente liberal, estaba limitado, por cuanto hacia mucho tiempo a la burguesía le había pasado su vigencia histórica como conductora de las transformaciones democráticas requeridas por Colombia para salir del atraso. Esas tareas pasaron a manos de la única clase que, al frente del pueblo, liberará el país y construirá una sociedad nueva en marcha al socialismo: la clase obrera.

Las fuerzas revolucionarias de nuestra patria levantan hoy la bandera del combate a muerte contra el régimen de burgueses y terratenientes proimperialistas, por liquidar la dominación extranjera y el atraso, rescatando y apoyándose en la tradición de lucha del pueblo colombiano.