Ejemplar triunfo de la USO: ECOGAS SE GANÓ PARA LA NACIÓN

Por Gustavo Triana

Los cinco mil proletarios petroleros, bajo la dirección de la Unión Sindical Obrera, USO, acaban de arrancarle al gobierno un acuerdo que lo compromete a que Ecogas, la empresa que se creará para ocuparse del transporte y la comercialización del gas, hará parte de un grupo empresarial encabezado por Ecopetrol, y que no será privatizada.

Mientras los altos funcionarios del Estado, las distintas corrientes políticas de las clases dominantes, los cuatro o cinco grupos monopolistas colombianos y los gremios empresariales, emulan en asumir comportamientos apátridas, este destacamento del obrerismo hace de la defensa del patrimonio nacional su primera reivindicación.

El asunto no es de poca monta. En el subsuelo colombiano en Casanare, Guajira, Sucre, Santander y Meta, se encuentran reservas de gas suficientes para el consumo colombiano durante los próximos treinta años. La demanda interna crece aceleradamente. Hoy un millón de hogares se abastecen de este combustible y con el Plan de Masificación, la cifra llegará a tres millones.

Se utiliza también, y de manera creciente, en la generación eléctrica, la petroquímica y la industria. A cargo de Ecopetrol y del Ministerio de Obras Públicas se construyeron dos mil kilómetros de gasoductos, con un costo superior a los 1.200 millones de dólares. La petrolera estatal lo extrae de los pozos y lo compra a las empresas asociadas, y ella misma lo comercializa.

El negocio es de aquellos que les gustan a las multinacionales: la rentabilidad es alta, los riesgos mínimos, el consumo aumenta y las inversiones más costosas ya fueron hechas. Por ello los monopolios extranjeros y sus alzafuelles, como Rodrigo Villamizar, predicando contra el para ellos odioso monopolio estatal, se lanzaron a despojar a Ecopetrol de los renglones del transporte y la comercialización del gas. En sus planes figuraba que Ecogas le compraría a Ecopetrol los activos necesarios para las actividades propuestas por 400 millones de dólares. 80% de su valor en los libros, y con un plazo de 30 años. Mediante la adquisición de acciones de Ecogas, las multinacionales se adueñarían, a precio de quema, de este jugoso renglón y darían un paso firme en el despresamiento de Ecopetrol.

Pero los cálculos de los magnates fallaron por la valiente lucha de los trabajadores, quienes le cerraron el paso a esa maquinación.

Las negociaciones laborales empezaron en Ecopetrol el 10 de enero. Los objetivos de la USO estaban definidos con una claridad meridiana, y las reivindicaciones patrióticas prevalecían sobre las salariales. El punto primordial era la defensa de la empresa, a la que el gobierno viene debilitando no sólo mediante políticas que buscan desarticularla, como en el caso de Ecogas, arriba explicado, sino también acudiendo a la asfixia presupuestal. Señalemos al respecto que del año 1996 al 2000 son indispensables 5.300 millones de dólares para invertir en las áreas de exploración y producción, en adecuar y ampliar las refinerías y oleoductos y en la investigación. En el presupuesto nacional sólo se le asignaron 4.500 millones, siendo que Ecopetrol aporta al erario sumas muy considerables. En 1995, contando regalías, subsidios, impuestos y utilidades. contribuyó con más de dos billones de pesos, de los cuales dispuso el gobierno. El desplume oficial a la empresa llega al extremo de echar mano de los dineros provenientes del endeudamiento, argumentando la reducción del gasto público. Echando atrás tan nefasta política, en la negociación la USO arrancó un acuerdo para que se dote a Ecopetrol de los mecanismos financieros y de la autonomía que exigen las inversiones proyectadas, para lo cual se obtuvo el compromiso de los ministerios de Hacienda y Minas.

Otros puntos importantes de lo convenido se refieren a las garantías legales para que la lucha social, y en particular la de los trabajadores petroleros, no continúe amenazada por métodos fascistas, como la justicia regional.

La USO consiguió también un alza de salarios de 22%, cuatro puntos por encima de la oferta gubernamental, igualmente logró la vinculación a la planta de la empresa de 380 trabajadores temporales, y el compromiso de proveer los cargos que se provoquen por ascensos a nómina directiva.

Los demás aspectos del pliego de peticiones se resolvieron con avances significativos en derechos para el sindicato, recreación, educación, vivienda y prima convencional, y la integración a Ecopetrol de los trabajadores de la concesión Cocorná, que recientemente revirtió al Estado. De otra parte, se acordó una comisión paritaria que en tres meses de trabajo procurará resolver la vinculación de los 1.800 temporales que desempeñan labores propias y permanentes de la industria.

Lucha de masas, condición del triunfo Pero vale la pena destacar que estos éxitos son el fruto de orientaciones que constituyen verdaderas enseñanzas para el movimiento obrero. La lucha se desarrolló con plena conciencia de los objetivos del imperialismo, lo que hace que el sindicato no sea presa fácil de las añagazas del gobierno.

El país vio una dirección obrera unificada alrededor de metas precisas. En ningún momento se abandonó la línea de masas y los esfuerzos de la dirigencia se concentraron en conseguir la comprensión y el respaldo de la base obrera, la cual participó con entusiasmo en las jornadas. Se logró el compromiso de las subdirectivas, en un grado tal que no se conseguía desde 1981.

Desde antes, durante los siete días del paro estatal de febrero, por ejemplo, se conformaron comités de huelga en todas las dependencias, se organizaron grupos de activistas y los operadores de los oleoductos y la refinería bajaron la producción. A lo largo del conflicto laboral, los obreros llevaban ropa, alimentos y útiles de aseo a los sitios de trabajo para estar en disposición de tomarse las instalaciones en el momento en que se diera la orden de huelga. El acierto de la dirección y la unidad y la determinación de los obreros obligaron al gobierno a ceder en puntos de vital importancia y a mantenerse en las conversaciones sin pretender convocar el tribunal de arbitramento, a pesar de haberse vencido las etapas legales.

Para este resonante triunfo, jugó un papel destacado la presencia permanente de las tres centrales obreras. CUT, CGTD y CTC, y del Comando Nacional Unitario.

La USO se preocupó también por ganar el apoyo de otros sectores del proletariado y del resto de la población. Se mantiene en contacto con el concejo de Barrancabermeja, ha llevado sus puntos de vista al parlamento, y a los cuatro vientos ha desenmascarado las políticas neoliberales y proimperialistas del régimen.

Punto fundamental del acuerdo La Empresa Colombiana de Gas, Ecogas, será una empresa industrial y comercial del Estado colombiano, con personería jurídica, autonomía administrativa y financiera y patrimonio propio, que constituirá un grupo empresarial liderado por Ecopetrol en los términos que establece el Código de Comercio, vinculada al Ministerio de Minas y Energía, para todos los efectos legales.

El presidente y los miembros de la junta directiva de Ecogas, la cual será presidida por el ministro de Minas y Energía, serán designados por el presidente de la República.

La ley que cree la Empresa Colombiana de Gas, Ecogas, no contendrá ningún mecanismo de privatización ni de conversión a sociedad accionaria o por cuotas de interés.

Firman Antonio Urdinola, presidente de Ecopetrol, y Hernando Hernández, presidente de la USO Coponentes del Senado: Hugo Serrano G, Amílkar Acosta y Álvaro González. Comisión de la Cámara: Julio César Rodríguez, Octavio Carmona. Juan José Chaux y Albino García Fernández.

Testigos: Rodrigo Villamizar Alvargonzález, ministro de Minas y Energía; Horacio Serpa Uribe, ministro del Interior, y Luis Eduardo Garzón, presidente de la CUT.