Entrevista a José Amado, vicepresidente de Acopi Santander: DESESPERADA SITUACIÓN DE LA PEQUEÑA INDUSTRIA

(En la revista Deslinde, número 24, mayo-junio de 1999, se publica la siguiente entrevista con el dirigente de la industria del calzado en Santander y uno de los principales promotores de la lucha de los pequeños y medianos empresarios).

DESLINDE: ¿Cuáles son las manifestaciones de la crisis de la pequeña y mediana industria en Bucaramanga?.

José Amado: Las principales manifestaciones son los concordatos, los procesos liquidatorios, el despido de financieras y parafiscales y el cierre de las fábricas. Más de 100 empresas se encuentran en concordato. El 95% está trabajando, en este primer trimestre, con el 25% de su capacidad instalada. En el SENA, hay un listado de más de 2.500 empresas morosas. Nuestros parques industriales en Chimitá y el Roble, ejemplo de labor asociativa de los industriales del calzado al principio de la década, han desaparecido prácticamente para nuestro sector. Todos los días se conocen fábricas que no pueden continuar o en las que se despide personal, para "redimensionarlas" al actual nivel de ventas. Las empresas que iniciaron concordatos, hace 4 años están abocadas a procesos liquidatorios.

D. ¿Ante esta situación, cuáles han sido las respuestas gremiales de Acopi?

José Amado. Los gremios de los industriales, han realizado hasta la fecha muy poco para modificar la debacle, excepto una sola movilización aislada de rechazo de los empresarios de Bucaramanga, al pago de las exportaciones en certificados de cambio, que se presentó durante el gobierno de César Gaviria. En los Congresos de Acopi, de cada año, se continúa defendiendo la apertura y se insiste en el trillado cuento de que el problema se resuelve "mejorando la competitividad y con un cambio de mentalidad del empresario ante las nuevas condiciones que impone la globalización". Pero no se profundiza en el retroceso industrial que el mencionado proceso está ocasionando, lo que se ha denominado la reinserción en los procesos de internacionalización de la economía. En diciembre del año pasado, en el acto de conmemoración del acopista del año, nuestro presidente, Jaime Alberto Cabal, apoyó la emergencia económica y particularmente el impuesto del dos por mil, que significa un desangre diario, permanente, de nuestro capital de trabajo, arrojándonos a las lapidarias condiciones del sector financiero. No se observa una posición crítica para corregir el rumbo e interpretar las necesidades reales de los empresarios. Los gremios se han tomado como un instrumento de acercamiento político a los puestos gubernamentales. Nuestros anteriores presidentes, como Juan Alfredo Pinto y Germán Bula, ocupan altos cargos como Viceministro y Ministros del actual Gobierno de Andrés Pastrana. Esto no sería relevante, si no estuviesen tan divorciadas las necesidades nacionales de los industriales de las que propugnan la internacionalización, la cual favorece a la producción extranjera y particularmente a la política económica impuesta por Estados Unidos. Acopi facilitó el proceso de privatización de la Corporación Financiera Popular, hoy desaparecida, única institución especializada en prestar dinero a la pequeña y mediana industria. En la Feria del Calzado de este año, realizada en febrero y organizada por Aciam, la nueva organización de los productores del calzado y cuero, asistimos muchas de las pequeñas y mediana empresas para poder vender e iniciar actividades. Sin embargo, en el evento observamos la presencia de los productores del Brasil, México y Chile. Brasil acaba de devaluar en más de un 70%. México, por su efecto tequila, se encuentra por debajo de los precios nuestros. De esta forma lo que se dio fue un mayor desplazamiento de la producción colombiana por la extranjera. Las organizaciones de los industriales no le pueden poner una vela a Dios y otra al diablo. O están con los productores nacionales o están con los de afuera.

D. ¿ Qué iniciativas ha propuesto el sector que usted representa entre los industriales de Santander?

José Amado. Actualmente estamos proponiendo un programa mínimo para discutir y poder unificar nuestros puntos de vista. Del avance en la comprensión del problema y sus causas dependerán las acciones futuras. En el pasado participamos en la organización de la marcha que se hizo para rechazar el pago de las exportaciones en certificados de cambio. Hemos impulsado la realización de foros y conferencias y en el último certamen electoral creamos el Movimiento Empresarial Colombiano para facilitar la organización política de este sector y buscar su manifestación organizada. Los empresarios tienen que convencerse que a ellos les corresponde la responsabilidad de definir el rumbo de una política industrial nacional.