FRANCISCO MOSQUERA VISITÓ HUELGUISTAS DE AMAGÁ

El grito de ¡Viva la huelga! resonó en los socavones de la mina de Villa Diana a las 3 de la tarde del 14 de enero. De inmediato, 320 trabajadores de Industrial Hullera de Amagá (Antioquia) paralizaron la extracción en los tajos e inmovilizaron bandas, vagonetas y malacates. Luego sellaron la bocamina con candados y cadenas. Al igual que nueve años antes, los mineros del carbón ratificaron su decisión de lucha en defensa de elementales derechos y reivindicaciones.

Tradición combativa

Industria Hullera alimenta de carbón las calderas de Coltejer, Fabricato, Tejicóndor, Cementos el Cairo y otros monopolios. Aunque el volumen de extracción de las minas, unas 700 toneladas diarias, es el mayor del país, las condiciones de trabajo siguen siendo insalubres y peligrosas, los socavones, repletos de gases venenosos y carentes de un sistema adecuado de ventilación, son escenario de frecuentes explosiones y derrumbes, en los cuales casi siempre los mineros perecen o quedan inválidos de por vida.

Desde 1967, época en la que el sindicato se zafó de las garras utecistas, los trabajadores han librado una guerra sin cuartel contra los atropellos de la empresa de los monopolios de la industria antioqueña. Fruto de su fidelidad a los intereses de clase fue la huelga de 1968, dirigida por el camarada Francisco Mosquera, en aquella época presidente del Bloque Sindical Independiente de Antioquia.

Reencuentro con los mineros El camarada Francisco Mosquera, secretario general del MOIR, se hizo presente en Amagá el 22 de enero. Cuando arribó a Villa Diana a las 4:30 de la tarde, centenares de mineros salieron a su encuentro y entre abrazos y aclamaciones lo condujeron a la carpa. “La visita de nuestros dirigentes nos anima a continuar la huelga todavía con mayor firmeza”, dijo un trabajador. “Pacho no se olvida de nosotros”.

A las 10 de la noche, el camarada Mosquera partió a pie hacia la antigua bocamina de El Silencio, a una hora de camino. En la carpa de El Silencio, donde un grupo de trabajadores cumplía turno de vigilancia, Francisco Mosquera confraternizó con viejos dirigentes de la huelga de 1968, que llegaron allí para saludarlo apenas se enteraron de su presencia en Amagá. El camarada Mosquera permaneció luego en la carpa principal de Villa Diana hasta las 7 de la mañana del 23 de enero.

Palabras de Francisco Mosquera Junto con el máximo dirigente del MOIR estuvieron en Amagá los miembros del Comité Regional de nuestro Partido, el escultor Rodrigo Arenas Betancur, así como directivos y trabajadores de diferentes sindicatos. En su intervención ante los huelguistas, que coreaban consignas entusiastas y combativas, el camarada Francisco Mosquera dijo:

“He venido a acompañarlos, a hacer guardia una noche en la carpa de huelga. Al igual que hace nueve años, los mineros de Amagá les están pregonando a los millones de oprimidos de Colombia, con su altiva actitud e indomable valentía, que los derechos no se mendigan sino que se conquistan en la lucha contra el enemigo explotador.

Los múltiples combates que hoy se efectúan en el país por parte de los trabajadores, como esta heroica huelga de Amagá, o las que se anuncian, como la de los petroleros y maestros, son los preludios necesarios de la transformación que demandamos. Y los proletarios no están solos en esta gigantesca empresa. Ahí están los campesinos que padecen también las consecuencias de la expoliación de la oligarquía vendepatria. Con ellos, en estrecha alianza, el proletariado formará un poderoso e invencible frente unido del pueblo que rescate el país de la garra de los opresores extranjeros y colombianos.

Me place ver cómo la llama de la rebeldía se mantiene viva y esplendorosa en Amagá. Reciban mi solidaridad y la de mi Partido, quienes los acompañamos de todo corazón en ésta y en las otras batallas”.