"FUE UN HOMBRE DE PARTIDO, UN MILITANTE MODESTO Y SENCILLO"

(Apartes del discurso de Omar Ñañez, dirigente nacional del MOIR, en el acto en memoria del Camarada Heraldo Romero, celebrado en Bogotá por el sindicalismo independiente en la sede de Hocar)

La vida breve e intensa de Heraldo Romero que fue un verdadero homenaje a la alegría y el combate, es inspiradora de nuestra brega especialmente porque la dedicó de todo corazón a ser útil al pueblo, con un espíritu de desinterés por sí mismo y de servicio a la causa libertaria por la cual combatimos.

Siendo todavía un adolescente, e influido por la generación revolucionaria de la década del 60, compartió con ella la dura tarea, en América por aquel entonces, de construir un partido de la clase obrera, que fuera capaz de liberar al proletariado y al pueblo de las ataduras reformistas y revisionistas y conducirlo hacia su emancipación definitiva.

“No hay en la última década ningún momento de auge en la lucha de masas del país que no haya tenido un firme respaldo en la insurgencia del pueblo nariñense. Y podemos afirmar con certeza que no hubo una sola lucha importante de los sectores oprimidos de esta región que no haya tenido en Heraldo Romero a su más insigne conductor. Los repetidos movimientos estudiantiles, los aguerridos paros cívicos municipales y departamentales, las frecuentes protestas populares, siempre contaron con su guía esclarecedora. No dio tregua a sus enemigos. Ello le granjeó su odio y su condena, doce veces fue confinado a la cárcel, algunas apaleado y torturado y otras arrancando de ella victoriosamente por la acción valerosa de obreros, jornaleros, estudiantes, amas de casa y pequeños comerciantes”.

“Heraldo fue además de un hombre de partido, un dirigente reconocido por las masas, un militante modesto y sencillo, ajeno a la presunción y al arribismo; fue fraternal, sano y sincero con sus camaradas, sin sombra de servilismo u obsequiosidad. Con cuadros así, que son para nuestro Partido su mayor tesoro, y con la correcta orientación de nuestra línea política, no cabe duda de que el MOIR, a pesar de ser hoy una minoría en la sociedad, podrá granjearse el corazón del pueblo y conquistar la victoria”.