INFORME DE CHOU EN-LAI AL X CONGRESO

Aparte del capitulo segundo del informe ante el X Congreso Nacional del Partido Comunista de China presentado por el camarada Chou En-lai.

Camaradas:

A lo largo de medio siglo nuestro Partido ha conocido diez importantes luchas entre las dos líneas. El derrumbamiento de la camarilla antipartido de Lin Piao no significa el fin de la lucha entre las dos líneas en el seno del Partido. Nuestros enemigos tanto dentro como fuera del país saben que el modo más fácil de tomar una fortaleza es atacarla desde dentro. El que los dirigentes seguidores del camino capitalista incrustado en el Partido trabajen para subvertir la dictadura del proletariado es mucho mejor para los terratenientes y capitalistas que su propia subida a la palestra, sobre todo cuando estos últimos ya tienen muy mala reputación en la sociedad. Incluso en el futuro, desaparecidas las clases, persistirán las contradicciones entre la superestructura y la base económica y entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas. Como reflejo de estas contradicciones, persistirá la lucha entre las dos líneas, a saber, entre lo avanzado y lo atrasado, entre lo correcto y lo erróneo. Sin contar con que la sociedad socialista cubre una etapa histórica bastante larga. A todo lo largo de esta etapa, existen clases, contradicciones de clase y lucha de clases; existe la lucha entre el camino socialista y el capitalista; existe el peligro de restauración del capitalismo, y existen la amenaza de subversión y agresión por parte del imperialismo y socialimperialismo. Como reflejo de estas contradicciones, persistirá por largo tiempo la lucha entre las dos líneas en el seno del Partido, surgirá aún diez, veinte, treinta veces, y aparecerán personajes como Lin Piao, personajes como Wang Ming, Liu Shao-chi, Peng Te-juai y Kao Kang. Esto es independiente de la voluntad del hombre. Así, pues, todos los camaradas de nuestro Partido deben mantener una suficientes preparación mental para la larga venidera y saber aprovechar la situación de la mejor manera para conducir la lucha hacia la victoria para el proletariado, por mas variadas que sean las maniobras de nuestros enemigos de clase.

El presidente Mao nos enseña: “El que sea correcta o no la línea ideológica y política lo decide todo”. Se derrumbará quien siga una línea incorrecta, aun cuando controle la dirección de las autoridades centrales, de las autoridades locales y del ejército. Quien siga una línea correcta llegará a tener soldados aunque ahora no tenga ninguno y conquistará el poder político aunque no lo tenga ahora. De esto habla la experiencia histórica tanto de nuestro partido como del movimiento comunista internacional desde los tiempos de Marx. Lin Piao quería “tenerlo todo bajo su mando y a su disposición”. Pero terminó por no tener nada bajo su mando ni a su disposición. El quid del problema reside en la línea. Esta es en verdad infalible.

El presidente Mao ha trazado para nuestro Partido la línea y la política fundamentales para toda la etapa histórica del socialismo así como las líneas y políticas específicas para los diversos trabajos concretos. En nuestro trabajo, debemos atribuir importancia no sólo a las líneas y políticas especificas del Partido, sino muy especialmente a la línea y la política fundamentales del Partido. Esta es la garantía básica para que nuestro Partido obtenga mayores victorias.

Sintetizando la experiencia de las diez luchas entre las dos líneas en el seno del Partido y sobre todo la de la lucha por el aplastamiento de la camarilla antipartido de Lin Piao, el Presidente Mao ha hecho el siguiente llamamiento a todo el partido: “Practicar el marxismo y no el revisionismo; trabajar por la unidad y no por la escisión; actuar en forma franca y honrada y no urdir intrigas y maquinaciones”. Así, ha formulado para nosotros el criterio para distinguir entre la línea correcta y la errónea y ja señalado los tres principios básicos a que debe atenerse firmemente cada comunista. Todos nuestros camaradas deben tener bien presentes estos tres principios, preservar en ellos y lleva adelante en forma activa y acertada la lucha entre las dos líneas en el seno del Partido.

El Presidente Mao nos ha enseñado constantemente que es preciso advertir que una tendencia oculta otra. La lucha contra el oportunismo derechista de Chen Tu-siu, que propugnaba la “mera alianza sin lucha”, ocultó al oportunismo “izquierdista” de Wang Ming, de “mera lucha sin alianza”. La rectificación de la desviación “izquierdista” de Wang Ming ocultó la desviación derechista del mismo Wang Ming. La lucha contra el revisionismo de Lui Shao-chi ocultó al revisionismo del Lin Piao. La historia conoce numerosos casos como éstos en que, al ocultar una tendencia a otra, la mayoría se dejó arrastrar por la corriente que surgía mientras que sólo unos pocos se mantuvieron firmes. Hoy día, en la lucha en el plano internacional y nacional, sigue siendo posible que surjan tendencias parecidas a las que se registraron en otros tiempos, cuando en condiciones de una alianza con la burguesía se olvidaba sostener la lucha indispensable o, producida la ruptura con la burguesía, se olvidaba la posibilidad de una nueva alianza bajo determinadas condiciones. En menester que hagamos todo lo posible para descubrir y rectificar a tiempo semejantes tendencia y que, cuando se nos venga encima una tendencia errónea con el ímpetu de una marejada, no tengamos miedo al aislamiento y nos atrevamos a ir contra la corriente, arrostrándola a ultranza. El Presidente Mao ha dicho: “Ir contra la corriente es un principio del marxismo–leninismo.” El propio Presidente Mao es el ejemplo y maestro que se ha atrevido a ir contra la corriente y a persistir en la línea correcta durante las diez luchas entre las dos líneas en el seno del Partido. Cada uno de nuestros camaradas debe aprender concienzudamente el Presidente Mao y atenerse firmemente a este principio.

Guiado por la correcta línea representada por el Presidente Comunista de China ha venido midiendo fuerzas durante largo tiempo con los enemigos de clase, de dentro y fuera del partido, de dentro y fuera del país, armados y sin armas, declarados y ocultos. Nuestro partido no ha sido escindido ni aplastado. Por el contrario, la línea marxista–leninista del Presidente Mao se ha desarrollado más aún y nuestro Partido ha crecido y se ha vuelto más fuerte. La experiencia histórica nos convence profundamente de que “este partido nuestro tiene como brillante futuro”. Tal como pronosticó el Presente Mao en 1966, “si la derecha lleva a cabo un golpe de Estado anticomunista en China, estoy seguro de que no conocerá tampoco la paz, y muy probablemente su dominación será de corta vida, ya que esto no será tolerado por ninguno de los revolucionarios, que representan los intereses del pueblo, constituido por mas del 90 por ciento de la población”. Mientras todo nuestro Partido tenga bien presente la experiencia histórica y persista en la correcta línea del Presidente Mao, fracasarán todas las maquinaciones de la burguesía para su restauración. Por numerosas que sean las importantes luchas que se produzcan entre las dos líneas, las leyes de la historia no cambiarán y la revolución en China y el mundo terminará por coronarse con la victoria.

Los leales padres que tanto sacrificaron por la Nación nunca temieron el destino final. Ahora que nuestro país se ha vuelto rojo ¿quién será su guardián? Nuestra misión, inconclusa, puede tomar mil años. La lucha nos fatiga y se ha vuelto gris nuestro cabello. Tú y yo, viejos amigos, ¿podemos quedarnos mirando cómo se lleva nuestros esfuerzos la marea?