LA TÁCTICA

“De todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía, sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria. Las demás clases van degenerando y desaparecen con el desarrollo de la gran industria; el proletariado, en cambio, en su producto más peculiar”.

(C. Marx y F. Engels. Manifiesto del Partido Comunista, 1848)

“Hay que hacer justicia a los obreros alemanes por haber aprovechado con rara inteligencia las ventajas de s situación. Por primera vez desde que existe el movimiento obrero, la lucha se desarrolla en forma metódica en sus tres direcciones concertadas y relacionadas entre sí; teórica, política y económica-practica (resistencia a los capitalistas). En este ataque concéntrico, por decirlo así, reside precisamente la fuerza y la imbecilidad del movimiento alemán”.

(F. Engels. Prefacio a Las guerras campesinas en Alemania, 1848)

“Todo movimiento en el que la clase obrera actúa como clase contra las clases dominantes y trata de forzarlas ‘presionando desde fuera’, es un movimiento político”

“Allí donde la clase obrera no ha desarrollado su organización lo bastante para emprender una ofensiva resuelta contra el Poder colectivo, es decir, contra el Poder político de las clases dominantes, se debe, por lo menos, prepararla para ello mediante una agitación constante contra ese Poder y adoptando una actitud hostil hacia la política de las clases dominantes. En caso contrario, la clase obrera será un juguete en sus manos, como lo ha demostrado la revolución de septiembre en Francia y como lo esta, hasta cierto punto demostrando el juego que aún hoy llevan con éxito en Inglaterra Gladstone y Cía”.

(C. Marx. Carta a F. Bolte, 1871)

“Una de las causas más profundas que engendran periódicamente divergencias en cuanto a la táctica es el propio hecho del incremento del movimiento obrero. Si no lo medimos con el rasero de algún ideal fantástico, sino que lo consideramos como una hecho practico de hombres corrientes, evidenciaremos que el enrolamiento de nuevos y nuevos ‘reclutas’ y la incorporación de nuevas capas de las masas trabajadoras deben verse acompañados inevitablemente por las vacilaciones en el terreno de la teoría y de la táctica, por la repetición de viejos errores, la vuelta provisional a conceptos y métodos anticuados, etc. El movimiento obrero de casa país invierte periódicamente más o manos energía, atención y tiempo en la ‘instrucción’ de los reclutas”.

“las relaciones económicas atrasadas o las que se van rezagando en su desarrollo conducen siempre a la aparición de partidarios del movimiento obrero que han asimilado sólo algunos aspectos del marxismo, algunas partes aisladas de la nueva concepción del mundo o consignas y reivindicaciones aisladas, sin sentirse capaces de romper decididamente con todas las tradiciones de la concepción burguesa en general y de la democrático-burguesa en particular”.

“Los ideólogos burgueses, los liberales y los demócratas, que no comprenden el marxismo ni el movimiento obrero de nuestros días, saltan constantemente de una extremismo impotente a otro. Ya pretenden explicarlo todo diciendo que gentes malignas ‘azuzan’ a una clase contra otra, ya se quieren consolar con la idea de que el partido obrero es un ‘partido pacifico de reformas’. Producto directo de esta concepción burguesa y de su influencia son, a la vez, el anarcosindicalismo y el reformismo, que se aferran a uno de los aspectos del movimiento obrero, que elevan ese procedimiento unilateral al nivel de doctrina, declarando incompatibles entre sí las tendencias o rasgos del movimiento obrero que forman la peculiaridad especifica de tal o cual periodo o de unas u otras condiciones en que actúa la clase obrera. Pero la vida real, la historia real, abarca distintas tendencias, del mismo modo que la vida y el desarrollo de la naturaleza comprenden tanto la lenta evolución como los saltos bruscos, las interrupciones en el proceso gradual del desarrollo”.

“Finalmente, una cosa muy importante de discrepancias entre los militantes del movimiento obreros residen en los cambios de táctica de las clases dominantes en general y de la burguesía en particular. Si la táctica de la burguesía fuera siempre igual, o por lo menos, del mismo tipo, la clase obrera aprendería rápidamente a responder a ella con una táctica también igual y del mismo tipo. Pero, de hecho, la burguesía en todos los países establece, inevitablemente, dos sistemas de gobierno, dos métodos de lucha por sus intereses y en defensa de su dominio, métodos que van alternándose o que se entrelazan en distintas combinaciones. Es, en primer termino, el método de la violencia, el método que no admite concesión alguna al movimiento obrero, el método que apoya todas las instituciones viejas y ya caducas, el método que rechaza rotundamente las reformas. Esta es la esencia de la política conservadora, que, en Europa Occidental, deja de ser cada vez más, la política de las clases terratenientes para convertirse en una de las variedades de la política general burguesa. El segundo método es el del ‘liberalismo’, el de dar pasos en el sentido del desarrollo de los derechos políticos, en el sentido de las reformas, de las concesiones, etc.”.

(V. I. Lenin. Las divergencias en el movimiento obrero, 1910)

“La abstención absoluta en política es imposible; todos los periódicos abstencionistas hacen también política. El quid en la cuestión consiste únicamente en cómo la hacen y que política hacen. Por lo demás, para nosotros la abstención es imposible. El partido obrero existe ya como partido político en la mayoría de los países. Y no seremos nosotros los que destruyamos predicando la abstención. La experiencia de la vida actual, la opresión política a que se someten a los obreros los gobiernos existentes tantos con fines políticos como sociales, les obligan a dedicarse a la política, quiéranlo o no. Predicarles la abstención significaría arrojarlos en los brazos de la política burguesa. La abstención es completamente imposible, sobre todo después de la Comuna de París, que ha colocado la acción política del proletariado a la orden del día”.

(F. Engels. Discurso en la Conferencia de Londres, 1871)

“Estamos en presencia de una sociedad secreta que bajo la mascara del anarquismo más extremista, dirige golpes contra los revolucionarios que no aceptan ni su ortodoxia ni su dirección y no contra los gobierno existentes. Fundada por la minoría de un congreso burgués, se introduce, en las filas de la organización internacional de la clase obrera, trata primero de regir en ella y, cuando ve que el plan fracasa, se esfuerza en desorganizarla. Para alcanzar sus fines, no retrocede ante ningún medio ni ante ninguna felonía; igual le va la mentira que la calumnia, la intimidación que la asechanza. Por último, en Rusia, esta sociedad sustituye enteramente a la Internacional y comete con nombre delitos comunes, estafas y un asesinato, de los que la prensa gubernamental y burguesa hace responsable a nuestra Asociación. ¡Y la Internacional no debe hablar de todos estos hechos porque la sociedad culpable de haberlo producido es secreta! En manos de la Internacional obran los estatutos de esta sociedad, enemiga mortal suya; estatutos que ella se proclama abiertamente moderna Compañía de Jesús y declara que es derecho y deber suyo poner en juego todos los medios jesuíticos de acción; estatutos que explican de una vez toda la serie de hostilidades dirigidas por esta sociedad contra la Internacional; pero la Internacional debe servirse de estos estatutos, ¡eso seria denunciar una sociedad secreta!

“Contra todas estas intrigas no hay más que un medio pero de una eficacia fulminante. La más completa publicidad”.

(C. Marx y F. Engels. La alianza de la Democracia Socialista y la Asociación Internacional de los Trabajadores, 1873)