LAS RELACIONES SOVIÉTICO-HINDÚES: ¿AYUDA O PILLAJE?

En su informe ante el XXV Congreso del Partido Comunista que la URSS, Brezhnev se refirió al “desarrollo de las relaciones normales, y donde ha sido posible, de relaciones amistosas, con los Estados de Asia”, y, ante todo “a la polifacética colaboración con la India”, país al que los dirigentes soviéticos conceden “especial atención” (1).

La importancia económica y estratégica de la India es evidente, por el gran mercado que ofrece, su riqueza de materias primas, bajo costo de mano de obra, etc., de un lado, y del otro por su posición dominante en el océano indico y el subcontinente asiático. Estas razones han hecho de ese país una de las presas más codiciadas por las grandes potencias imperialistas.

Desde finales de la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas norteamericanas fueron desplazando de allí a las inglesas, tomando ventajas mediante prestamos, “ayuda económica” a las empresas privadas, y otros medios. Más, hacia mediados de los años 50, los recién posesionados dirigentes del Kremlin, con Jruschov a la cabeza, empezaron a prestarle su “especial” atención a la penetración en la India.

Préstamos de la URSS: agio internacional

La India es hoy el país del Tercer Mundo que recibe más “ayuda” de la Unión Soviética. Desde el 2 de febrero de 1955 hasta fines de 1971 había obtenido de ésta 10.211 millones de rupias en préstamos y 101,5 millones en “donaciones” (2).

Mediante su “ayuda”, los soviéticos entraron en relación estrecha con empresas que dominan el 80% de la fabricación de maquinarias, 60% de los equipos eléctricos, 35% de la refinación de petróleo, 30% del acero y 20% de la energía eléctrica (3). No pocas de estas empresas se hallan bajo la administración directa de especialistas soviéticos.

Mas, examinemos de cerca los prestamos y “donaciones” soviéticos, y tendremos una revelación de lo que tras ellos se oculta. Ante todo, los préstamos, nominalmente a un interés del 2,5%, son a un interés real mucho más alto: por cada 100 rupias que la India recibe debe reembolsar, durante un año, 160. En 1973-1974 el total a pagar ascendió a 567 millones de rupias, suma netamente superior a la que percibió ese año por concepto de “ayuda”, que fue tan sólo de 139 millones (4). El Economic Times hindú del 24 de junio de 1974 estimaba que cuando la India haya terminado de cancelar su deuda, la URSS habrá recibido una suma que será el 565,7% del total de sus prestamos!

Junto con los créditos, viene la obligación para la India de comprar a la URSS equipos y productos excedentes. En general, los soviéticos tienen la necesidad de deshacerse de sus equipos obsoletos y de baja calidad, y son éstos los que exporta a la India. Una muestra son los equipos propuestos por ellos para la construcción, en la acería de Bokaro, de dos talleres de afinación de acero y la instalación de siete hornos rotativos. Este proyecto es anacrónico, y así lo señalaron los responsables de una empresa hindú, quienes propusieron la construcción de un solo taller equipado con cuatro hornos rotativos modernos de 200 a 300 toneladas, y probaron lo anticuado de los planes soviéticos indicando que las principales acerías del mundo utilizaban los hornos propuestos por la compañía hindú. Además, los costos de fabricación eran de 467,6 millones para el propuesto por dicha empresa ¡178 millones de diferencia!

Los soviéticos aceptaron que sus equipos eran anticuados, pero con el pretexto de que “el método de afinación continua es de la técnicas más recientes que la URSS acaba de adoptar” (5), rehusaron proporcionarlo a la India.

Además de los prestamos usurarios, en el comercio soviético–hindú los precios de los equipos mecánicos y otros productos de la URSS son en general superiores en un 20 a 30% a los del mercado mundial, y a veces hasta en un 100%. Un parlamentario hindú reveló recientemente en una entrevista a The Hindú que la URSS hacia pagar a la India ciertos productos a un precio hasta cuatro veces superior al del mercado internacional, en tanto que ella misma pagaba 50% más barato lo que compraba de ésta. por ejemplo, por cada tonelada de níquel que la Unión Soviética vende a la India le hace pagar 30.000 rupias, mientras que el precio internacional es de 15.000. Asimismo, el precio de las 15.900 toneladas de yute que los soviéticos adquirieron de los hindúes entre 1967 y 1968 fue un 31% inferior al precio medio de exportación fijado por la India a otros países (6).

Lo mío es mío, lo tuyo también es mío

Otra fuente de ganancia para los soviéticos es la parte de reembolso de los préstamos que los hindúes tienen que hacer con productos de la empresa para la cual ha sido acordada la “ayuda”, amén de las materias primas que se van por el mismo concepto. Así por ejemplo, para la industria siderúrgica, la India debe “exportar” hacia la URSS, avaluadas a un precio 10 o 20% inferior al del mercado internacional, grandes cantidades de acero y otros productos, especialmente materias primas. The Times of India informó hace unos meses que, según un acuerdo comercial soviético–hindú para 1976-1980, los reembolsos hindúes llegaran productos y materias primas para la URSS.

Para justificar esto, los dirigentes del Kremlim se ha inventado una “teoría” según la cual: “La soberanía de los países en desarrollo sobre sus recursos naturales depende en gran parte de la capacidad que tenga su industria para utilizar esos recursos” (7). Como quien dice, ya que tienen una industria limitadamente desarrollada, los países del Tercer Mundo deben igualmente tener una “soberanía limitada” sobre sus propios recursos. ¡¿No es ésta una típica lógica imperialista?!

También con los préstamos, los jerarcas del Kremlin imponen un gran numero de “especialistas”, quienes deben ser contratados con salarios exorbitantes, que superan varias veces a los de los técnicos nacionales del mismo nivel, además de los viáticos diarios, indemnizaciones y transporte para los técnicos y sus familias, que el gobierno hindú debe pagarles por estar trabajando fuera de la URSS.

Todos estos gastos corren por cuenta de la India, país “beneficiario de la ayuda”, y el salario mensual fijado se calcula en rublos y no en rupias, con lo que no sufren las bajas reales que pueda tener la moneda nacional con respecto a la rusa.

Negocio redondo

Es así como los soviéticos exprimen de la misma fruta tres jugos por lo menos: 1. Sacan enormes ganancias sobre los préstamos, 2. Ganan al vender sus equipos viejos o imperfectos a un precio superior al del mercado internacional y al comprar productos y materias primas a bajos precios, y 3. Ganan con los “especialistas” que imponen. El lector notará la similitud de estas prácticas con las utilizadas por el imperialismo norteamericano en Colombia.

Y todavía más, los soviéticos aumentan cómo y cuando quieren la paridad de cambio entre el rublo y la rupia. Hace poco, en un editorial, The Hindú protestaba: “En todo caso, no hay derecho de elevar el valor del rublo unilateralmente en un 30% por encima de la tasa fijada por el gobierno hindú. La perdida colosal sufrida (por la India) será evidente, ya que el volumen total del comercio bilateral llega ahora a ocho mil millones de rupias” (8).

Empréstitos a cambio de control

Por mucho que los dirigentes soviéticos se jacten de que no ponen condiciones para hacer sus prestamos y “donaciones” a los países del Tercer Mundo, la realidad es muy distinta.

Los rusos no tienen empacho en pisotear la soberanía de los países a los cuales “ayudan. En la India, por ejemplo, el gobierno había llegado a un acuerdo previo con una compañía siderúrgica hindú, para que ésta se encargara de lo esencial de los trabajos de la planta de Bokaro. Sin embargo, los rusos manifestaron que “no tenían necesidad alguna de cooperación con esa compañía”, y, según declaró el secretario de la industria siderúrgica hindú a la prensa de su país: “... Se opusieron (los soviéticos) a ello, prefiriendo invertir 200 millones de rublos... a cambio de tener un poder total de decisión en esas obras”. Además, obligaron a la India a comprar todos los materiales necesarios a empresas soviéticas o a las “beneficiarias” de su “asistencia”.

Mediante el control del sector capitalista burocrático, la URSS influye sobre importantes círculos políticos y domina considerablemente la política exterior de la India, país que considera clave para la formación de su soñado “sistema de seguridad colectiva de Asia” (9), aparato de bolsillo de los soviéticos para su penetración en dicho continente. Ya en 1971 vimos cómo la URSS incitó, pertrechó y sostuvo a la India en su agresión y desmembramiento de Pakistán, y con frecuencia observamos cómo el gobierno hindú se alinea con los rusos en el plano internacional. Realmente, al decir de Brehnev, la “colaboración entre la URSS y la India es muy estrecha”.

NOTAS 1. L.I Brezhnev, informe del Comité Central del PCUS ante el XXV Congreso del Partido, suplemento a Enfoque Internacional, marzo de 1976. 2. L’Imperialisme aujourd’hui (El imperialismo hoy), París, 1976. Pág. 181. (1 rupia=3,50 pesos). 3. Idid., pág.180. 4. Boletín de Estadísticas del Ministerio de Finanzas de la India para el año fiscal de 1973-1974. 5. The Statesman, 9 de mayo de 1976. 6. L’Imperialisme ... pág. 189. 7. Discurso del representante soviético ante la VI Sesión Extraordinaria de la Asamblea General de la ONU sobre las materias primas y el desarrollo (abril – mayo de 1974). Ver Tiempos nuevos de los meses correspondientes, en donde se producen artículos sobre el mismo tema. 8. Efectivamente, el Financial Times de la india informa, el 17 de marzo de 1975, que, “violando un acuerdo concluido con la India”, los soviéticos exigieron la “revaluación de la deuda hindú en unos 4.000 millones de rupias... con el pretexto de la devaluación de la rupia” en relación con el rublo. 9. Este “sistema de seguridad” fue propuesto por Brezhnev en junio de 1969 como “mejor sustituto del bloque militar y político” predominante entonces en la región, o sea EE.UU. en plata blanca esto significa subsistir al bloque militar yanqui por un “sistema de seguridad” en manos de los soviéticos.