“MI CANDIDATURA ESTÁ AL SERVICIO DE LA UNIDAD”

4ª. Intervención: 15 de mayo (Extractos)

En su última intervención televisada, Jaime Piedrahita se refirió a tres asuntos de importancia nacional: las continuas explosiones de rebeldía popular contra el gobierno, los patronos y los terratenientes; el movimiento tendiente a recolectar firmas para escoger un candidato único de la izquierda, y el problema de por cuál candidato debe votar el 4 de junio el pueblo colombiano.

Luchas populares

En primera instancia, el candidato del FUP destacó los innumerables paros cívicos llevados a cabo por las masas durante el cuatrienio lopista. Señaló que durantes estos, el pueblo ha puesto en práctica “su inagotable iniciativa, librando la lucha contra el enemigo en casi todos los terrenos y esbozando lo que serán los futuros órganos locales de poder popular”.

Luego pasó a ocuparse de los combates de la clase obrera, afirmando que no hubo en los cuatro años rama de la industria, ni sector oficial, que no presente un balance de aguerridos combates de los asalariados. Hasta los médicos y demás servidores de la salud, con un altivo cese de más de un mes, le dieron una lección de bizarría, decoro y dignidad al país, que nosotros somos los primeros en recoger”. Jaime Piedrahita se refirió a la heroica huelga de los trabajadores petroleros de finales del año pasado, que duró cerca de 70 días. Aseveró: “No obstante el estado de sitio, el toque de queda y la militarización de Barrancabermeja, el gobierno no pudo doblegar el movimiento. Los petroleros demostraron que al proletariado le sobra valor, energía e inteligencia para tomar en sus manos los destinos de la nación y construir una sociedad libre de la explotación del hombre por el hombre. Que esto es así, lo corroboró también la victoriosa contienda de los trabajadores de Indupalma”.

El candidato de los oprimidos hizo un recuento de las batallas libradas por los obreros cementeros, los vendedores ambulantes, los empleados de la Caja Agraria, los bancarios y los maestros. Sobre estos últimos dijo: “Los educadores colombianos, agrupados en Fecode, han reanudado con nuevos bríos la lucha contra el antidemocrático Estatuto Docente, conque el gobierno pretende privarlos de su derecho a la organización y coartarles la libertad de conciencia. Los maestros hacen la exigencia, que debe ser apoyada por todos los colombianos demócratas y progresistas, de un Estatuto Docente elaborado con la participación de Fecode”.

“Además de las anteriores luchas del sindicalismo independiente- prosiguió Piedrahita Cardona- merecen especial mención los esfuerzos de acción unitaria emprendidos por las cuatro centrales UTC, CTC, CGT y CSTC, que gestaron el paro nacional del 14 de septiembre y que en la actualidad se orientan hacia la preparación de una movilización nacional que notifique otra vez a los opresores que los oprimidos no están dispuestos a soportar, como el santo Job, la arremetida alcista con que el mandato de hambre quiere despedirse de los colombianos. Ciertamente, el gobierno ha decretad una nueva alza en el transporte que terminó por caldear el ambiente. Las protestas populares extendidas a nivel nacional contra la medida son justas porque ella configura una exacción más sobre los maltrechos ingresos de las masas. La intranquilidad social que vive el país no es fruto de la actividad de unos cuantos agitadores, como los aseguran los ideólogos del sistema, sino consecuencia de la política reaccionaria y antinacional de las clases dominantes”.

El dirigente del Frente por la Unidad del Pueblo trató a continuación los problemas del campesinado colombiano. Desenmascaro el denominado Desarrollo Rural Integrado, plan impuesto por el Banco Mundial y destinado a perpetuar las relaciones de atraso y explotación reinantes en el agro. Destacó que el DRI “no podía aumentar de ningún modo la producción nacional de alimentos porque partía de conservar precisamente los obstáculos mayúsculos a esta necesidad del país: los grandes latifundios improductivos, una técnica arcaica, la falta de vías de acceso a los mercados, la precariedad de los transportes y la carencia de lugares de almacenamiento para los productores agrícolas. Además, los cacareados créditos de fomento para los campesinos sujetos a este programa tienen intereses mucho más elevados que los préstamos que el Fondo Financiero Agropecuario concede a los grandes propietarios”. Jaime Piedrahita condenó enérgicamente la Ley 6ª de 1975, o Ley de Aparcería, calificándola como “la más regresiva de cuentas hayan dictado las oligarquías contra los pobres del campo”, ya que institucionaliza sistemas de explotación medievales como la prestación de servicios personales y el pago de la tierra en productos.

“El campesinado, en lugar de resignarse sumisamente a este miserable destino, señaló Piedrahita, bien pronto reanudó la lucha contra sus amos seculares. Miles de invasiones, escaramuzas y combates de envergadura han realizado los agricultores de Colombia para tomar por su propia cuenta las tierras de los terratenientes, mantenidas en la más indignante improductividad (...) Multitud de asociaciones, ligas campesinas y organizaciones indígenas han brotado durante este proceso, a la cabeza del cual ha marchado la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, ANUC, línea Sincelejo”.

Por último, el candidato del FUP denunció la aguda represión que ha padecido la universidad oficial durante el régimen lopista. “En esta campaña persecutoria, la Universidad Nacional, el centro docente más importante de Colombia, ha sido cerrada en cuatro oportunidades y sus predios allanados por la fuerza pública. Recientemente fue cercada con una valla metálica que le da a la antigua Ciudad Blanca el aspecto de un campo de concentración”. Más adelante anotó que “estas medidas hacen parte del Plan Decenal de Desarrollo de la Educación, elaborado según los dictámenes de las agencias financieras imperialistas, cuyo objetivo consiste en restringir la enseñanza pública a favor de la educación privada”. Piedrahita Cardona enumeró varios atentados contra la universidad, tales como los recortes presupuestales progresivos, el alza de matrículas, la eliminación del bienestar estudiantil, especialmente residencias y la reducción paulatina de la población universitaria. “Por eso- puntualizó- desde el comienzo de la actual administración, las masas estudiantiles no han cesado de batallar contra la reforma imperialista (...) Más de30 jóvenes han inmolado sus vidas en esta causa enaltecedora. Pero ningún atropello ha logrado detener la oleada de protestas del estudiantado”.

El problema de la unidad

En cuanto al segundo punto de su alocución, la campaña orientada a conseguir firmas para escoger un candidato único de la izquierda, Jaime Piedrahita declaró: “En aras de la discusión se podría considerar que un movimiento que, no obstante su intempestiva aparición, consigue influenciar a 500 mil colombianos, tras cualquier objetivo político, tendría cauda suficiente para crear una corriente arrolladora. Pero por experiencia sabemos que una cosa es pedirle a un transeúnte que estampe su firma en un papel, y otra convencerlo de que se identifique con un determinado programa revolucionario. De todos modos, como este movimiento lo creemos inspirado en la buena fe de sus integrantes, me permito llamar la atención sobre los siguientes hechos: mi candidatura, como ninguna otra surgió de los anhelos unitarios de las fuerzas revolucionarias y estuvo y seguirá estando al servicio de tales anhelos. Adelanté contactos sin exclusiones de ninguna naturaleza con todos los grupos y partidos opuestos al régimen, para concertar un frente único, regido por un programa revolucionario de liberación nacional. Para facilitar el entendimiento, un número considerable de agrupaciones nos pusimos de acuerdo en que dicho frente no podía alinearse internacionalmente en torno a ningún centro de poder mundial, lo cual no implica que no apoyemos, en cualquier latitud en que se dé, la lucha de las naciones sometidas por su independencia, la del proletariado internacional por el socialismo y la de los movimientos revolucionarios y progresistas de todos los países”.

El candidato presidencial del Frente por la Unidad del Pueblo señaló luego: “La Revista Alternativa, haciendo la salvedad de sus particulares criterios, se identificó con el postulado del no alineamiento como salida unitaria. Sólo el Partido Comunista se empecinó en la rendición total de los partidos que no comparten sus concepciones, y levantó intransigentemente el principal obstáculo para la unión al exigir el apoyo del Frente a la política de la Unión Soviética, a través del alinderamiento con Cuba”. Y concluyó: “Por nuestra parte, tenemos derecho a pedir a los recolectores de las 500 mil firmas que se refieran a tales cuestiones, ya que tanto ellos como nosotros conocemos de cerca el proceso de las vicisitudes de la unidad. En Colombia es una quimera hablar de la unión de la izquierda evadiendo estos problemas medulares o ignorando la necesidad de un programa que le garantice al pueblo colombiano su absoluta independencia nacional o limitándose a propuestas abstractas que en concreto le crean más dificultades a las fuerzas revolucionarias. Dimos una fórmula de unión, el no alineamiento, alrededor de la cual coincidimos desde un principio con la revista Alternativa. Hemos recorrido todo el país defendiendo los postulados de la revolución y más de 60.000 compatriotas, a pesar de la división y la confusión, nos respaldaron con entusiasmo, configurándose el núcleo fundamental del movimiento unitario que se abre paso entre el pueblo colombiano”.

Por la plena independencia nacional

Jaime Piedrahita explicó que “la lucha electoral es un medio para llevar nuestros planteamientos democráticos y patrióticos a los más vastos sectores populares, ampliar nuestro radio de acción y consolidar nuestras fuerzas para las batallas que están por venir”.

En relación con los programas de los demás aspirantes a la presidencia, afirmó: “El programa que mi candidatura representa es el único que no renuncia, ni abierta ni encubiertamente, como lo hacen las otras candidaturas, al interés máximo de la nación y del pueblo: la conquista de la plena independencia y soberanía de nuestra patria. Jamás transigiré con el primero de los grandes males de la nación; la opresión que Estados Unidos ejerce sobre Colombia”.

Para finalizar, el dirigente revolucionario dijo: “votar por la candidatura del Frente por la Unidad del Pueblo es rechazar lo que representan las candidaturas de Turbay y Betancur: el continuismo, la dominación extranjera y la reacción. Es manifestar, oportuna y eficazmente, la posición de inquebrantable seguridad en el futuro libre, independiente y próspero de Colombia. La posición de inconmovible certidumbre de que a la noche de opresión extranjera, de dolor, miseria y villanía contra nuestro pueblo seguirá, inevitablemente, el luminoso amanecer de la revolución colombiana”.