MOCKUS EL ALCABALERO

El 8 de septiembre el alcalde Antanas Mockus y la mesa directiva del Concejo de Bogotá acordaron una agenda de trabajo de 16 puntos que incluye, entre otros, la privatización de la Empresa de Energía, una reforma tributaria, la sobretasa a la gasolina, la valorización por beneficio local, los peajes urbanos, despidos masivos de trabajadores de diferentes dependencias y la supresión del Departamento Administrativo de Acción Comunal.

Por su parte, el Cabildo marcha hacia la rendición, atolondrado por los sistemáticos mandobles que le propinan el profesor Mockus y su corte de académicos emergentes. Incapaz de reaccionar buscando el apoyo popular frente a las alcaldadas, el Concejo se ha mostrado atemorizado por el poder de los medios y acomplejado por el estigma de la corrupción.

Mockus se muestra dispuesto a llevar al extremo los postulados descentralistas del "esfuerzo fiscal propio" y a desarrollar la "antipolítica", como el nuevo paradigma de la "gobernabilidad". Con la discusión de los planes de desarrollo de las localidades se agitaron los ingentes problemas de los habitantes de los barrios, pero se les puso de presente que la plata no alcanzaba. De esta forma se comenzó a ambientar el establecimiento de tributos locales, que obligan a la comunidad a cofinanciar los proyectos.

A la vez Mockus inició el montaje de su propia maquinaria clientelista, maniobrando para asignar el presupuesto a los movimientos cívicos que se amolden a su tendencia "antipolítica". Para esto ha contado con el respaldo de organizaciones como "Viva la ciudadanía", que vienen realizando cursos de formación de los dirigentes llamados a producir el relevo.

Lo otro que queda claro es que la "cultura ciudadana", para la que se destinaron 170 mil millones de pesos, es una campaña de Mockus para promover sus ambiciones personales, y para retribuirles a los medios de comunicación los favores recibidos. Mientras tanto, al pueblo se le agobia con tributos regresivos como la sobretasa. Éste es tan sólo el comienzo.