NUESTRO PROPÓSITO: IMPULSAR LA LUCHA REVOLUCIONARIA HASTA LA TOMA DEL PODER

Después de un tiempo relativamente corto de conversaciones, pero fructífero por su contenido y resultados, se reune este Foro de la Oposición Popular y Revolucionaria convocado por mi partido, alianza Nacional Popular. Es la presencia política de los que aquí estamos, más que cualquier declaración formal, lo que testimonia la posición unitaria de los diferentes partidos, movimientos y personalidades que nos reunimos en el día de hoy. A las bases, cuadros medios, dirigentes regionales y a la dirección nacional de ANAPO, nos tocó adelantar el trabajo político de los últimos tiempos combatiendo en dos frentes de vital importancia. Hacia dentro del partido, realizamos el necesario deslinde con el sector reaccionario de ANAPO que impedía la adopción de posiciones consecuentes en la lucha antiimperialista, en el combate contra los grandes monopolios y los grandes terratenientes. Desenmascaramos ante todo el país a quienes con sus posiciones anti-unitarias frente al campo revolucionario demostraban no solo una insolencia reaccionaria, sino que al disponer de semejante actitud se colocaban en el campo enemigo, al persistir en una conducta tendiente a mantener dividido al pueblo, pero de conciliación frente a la oligarquía liberal-conservadora. Ante el campo revolucionario de Colombia, la Alianza Nacional Popular no ha ahorrado ni ahorrará esfuerzos para unificar a toda la oposición popular y revolucionaria sobre la base de que el proceso unitario consulte un programa nacionalista, popular, antiimperialista y revolucionario, ya que no queremos ser artífices de una colcha de retazos que se propusiera impulsar, por ejemplo, simple y exclusivamente una candidatura presidencial. Si esta fuera nuestra mira, nuestro propósito no sería impulsar una lucha revolucionaria hasta la toma del Poder. No hubiéramos roto con el oportunismo que, acostumbrado como está a comprar conciencias a base de prebendas, no hubiera tenido inconveniente en ofrecer la candidatura presidencial a alguien que, como yo, fundó la ANAPO con Gustavo Rojas Pinilla.

Pero así como en la historia llegan momentos de definiciones de los pueblos, también nos llegan definiciones a los hombres en nuestra existencia. Hemos tomado nuestras definiciones y estamos hoy aquí profundamente satisfechos de estar reunidos con ustedes, libres del fardo de las conciliaciones, de las maniobras reaccionarias y de las entregas contra el pueblo. Somos nosotros, junto con los representantes de ANAPO Socialista, la ANAPO que está con la revolución, ¡La ANAPO que quiere la liberación de Colombia! Como quiera que ellos son un pequeño grupo reaccionario y oportunista que será barrido junto con los patronos de la oligarquía Liberal-Conservadora en las gloriosas jornadas del pueblo por su emancipación nacional y popular. Si hacemos tan reiterativa afirmación de nuestra militancia anapista y afirmamos con tanta vehemencia la independencia de nuestro partido, no es porque ninguna organización aliada en este Foro esté atentando contra la autonomía de la ANAPO. ¡Todo lo contrario! Es porque sabemos que este tipo de insidias buscan sembrar el desconcierto y la desconfianza. ¡Pero éste propósito jamás pasará, jamás pasará! Porque estamos cerrando filas en el día de hoy con compañeros revolucionarios y patriotas a quienes la ANAPO, por mi conducto, les quiere expresar el más sentido testimonio de reconocimiento.

¿Porqué y para qué nos unimos? Jamás hemos afirmado que los problemas del mundo no nos atañen a los colombianos. La sola creencia de que se haya podido pensar en ello nos inquieta. Ciertamente nuestro partido no es un partido marxista-leninista. Pero si hoy ningún rincón del universo, ningún partido político de cualquier tendencia que él fuere puede prescindir de consideraciones sobre la política mundial, mucho menos podemos hacerlo los anapistas que estamos comprometidos en la lucha antimperialista. Lo que constituye una posición inmodificable para la Alianza Nacional Popular en la controversia del movimiento comunista internacional, es la de concebir el frente revolucionario en el cual participamos sin tomar posición ni sutil ni expresamente a favor de alguno de los sectores en que se encuentra dividido el campo socialista en la actualidad. Concebimos la revolución colombiana como parte de la revolución continental, integrada al gran frente de liberación nacional de los pueblos de Asia, África y América Latina. Apoyamos a todos los países socialistas, al movimiento obrero internacional y a los movimientos revolucionarios que luchan por la construcción del socialismo. Ello nace del hecho incontrovertible de que el imperialismo norteamericano es nuestro principal y común enemigo y controla de manera absoluta la vida material, económica, política, cultural y espiritual de la nación e impide nuestro desarrollo autónomo e independiente. Este dominio se ejerce con la colaboración y complicidad de un pequeño grupo de colombianos, los propietarios de los grandes monopolios, los grandes terratenientes, que se expresan políticamente a través del partido liberal y del partido conservador y contra los cuales tenemos que unificar a toda la nación colombiana.

El control imperialista en nuestro país de una u otra manera afecta a las grandes mayorías nacionales. Sus tentáculos de pulpo explotador de una u otra forma penetran en nuestra patria y atropellan a nuestro pueblo. Mientras los colombianos no resolvamos el problema de la liberación nacional, no seremos capaces de superar ningún obstáculo que se presente en el proceso de construir una sociedad libre, sin explotados y sin explotadores. Toda la economía nacional se resquebraja ante el poder omnímodo de los monopolios que sustraen de las entrañas de la tierra colombiana todos los recursos naturales para beneficio no del país, sino del amo imperialista, ante quien el gobierno nacional con su presidente a la cabeza, se inclina respetuosamente y le entrega en bandeja de plata los contratos de asociación y el alza de la gasolina que incidirá en los mayores costos del transporte y de los alimentos. Los monopolios extranjeros de la más diversa índole industrial, comercial y bancaria dominan la economía nacional impidiendo el desarrollo de la industria en el país.

Los campesinos sin tierra y los pequeños y medianos productores se asfixian ante el poder terrateniente en beneficio de quien el gobierno lopista ordenó a un congreso obsecuente la aprobación del esperpento feudal de la Ley de Aparcería. Ese valiente proletariado colombiano que le anunció al mundo desde 1928, con la huelga de los bananeros, su disposición de luchar por sus derechos y por la liberación nacional, se enfrenta a la más sanguinaria represión de un gobierno que ha escogido como su víctima favorita a la gloriosa clase obrera colombiana.

Nuestro deseo ha sido que todos aquellos partidos de oposición con los cuales a través de concesiones positivas hemos llegado a acuerdos de un programa, se hubieran hecho presentes en el día de hoy. Este hecho, no obstante, no debilita nuestro entusiasmo por la conquista, que hemos obtenido. En medio de nuestra marcha reiteramos nuestro llamamiento al Partido Comunista, a la Unión Revolucionaria Socialista, a las organizaciones marxista-leninistas y a todos los partidos de oposición para que fortalezcan con su presencia la construcción de un gran frente unitario y antiimperialista.

Sobre los puntos de nuestro memorando y los acuerdos previos con otros partidos, nos pronunciaremos en el día de hoy. El programa, como la declaración política, garantiza el desarrollo y la ampliación de la unidad. Las normas de funcionamiento deben permitir la escogencia de un candidato único de la oposición para el próximo debate electoral.

Sobre este punto debo señalar que el IV congreso de Alianza Nacional Popular escogió mi nombre para ser presentado a los partidos y demás organizaciones revolucionarias del frente unido antiimperialista. Esta postulación en ningún momento condiciona nuestra permanencia en la unidad. La ANAPO está aquí y estará cualquiera que sea la decisión que sobre esta materia expresen nuestros aliados en el momento que todos consideremos más oportuno. Lo que proponemos son normas que signifiquen garantías para todos en un proceso electoral donde de alguna manera el participar unidos o desunidos determinará el futuro inmediato de la lucha revolucionaria en Colombia.

No podía terminar la intervención sin referirme de una manera especial a las personas que presiden este acto. En primer lugar, a nuestro jefe, a mi jefe, José Jaramillo Giraldo, con su dirección se cumplirá el querer del fundador de la ANAPO, general Gustavo Rojas Pinilla, de no dejar desaparecer el partido con su muerte. José Jaramillo Giraldo es un ejemplo y un abanderado de la revolución colombiana. A nuestro presidente, el compañero Julio Cesar Pernía, intrépido y valiente dirigente nacional de la ANAPO. Quiero agradecer además a los compañeros del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR) y significarle de manera sincera a su secretario general, compañero Francisco Mosquera, nuestro agradecimiento por haber sido el primero en responder a nuestro llamado unitario. A los compañeros del movimiento Amplio Colombiano, de ANAPO Socialista, del Bloque Socialista, de los Comités Democráticos Populares Revolucionarios, del Partido Socialista, de Ruptura, del Frepar, a las personalidades democráticas, entre las que nos acompañan Diego Montaña Cuéllar y Gerardo Molina, con todo el significado que les otorga una vida dedicada a las luchas populares y a la revolución colombiana.

Finalmente, retomando la senda de nuestras luchas revolucionarias, saldremos adelante. Con José Antonio Galán, Simón Bolívar, Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán, Camilo Torres y Gustavo Rojas Pinilla, como testigos de nuestros propósitos, el triunfo será del pueblo que sobre las ruinas de una patria humillada y oprimida construirá la Colombia justa, libre y soberana, en fin, una patria socialista.

¡VIVA EL FORO NACIONAL DE LA OPOSICIÓN POPULAR Y REVOLUCIONARIA!