RESULTADO DEL CONCURSO DE POESÍA

En febrero de 1981, TRIBUNA ROJA convocó un concurso de poseía en conmemoración del bicentenario de la Revolución Comunera. El jurado, constituido por Alfredo Iriarte, Conrado Zuluaga y Jairo Aníbal Niño, emitió su veredicto declarando desierto el premio, sin embargo, la Comisión de Redacción de TRIBUNA ROJA escogió, como un reconocimiento al esfuerzo de los concursantes, las mejores muestras seleccionadas entre más de cuarenta colaboraciones, con el objeto de publicarlas.

Los poemas fueron escritos por Alcira Nassar Bechara, publicista, y Carlos Julio Gutiérrez Roa, estudiante universitario.

Acta del jurado del Concurso de Poesía “Bicentenario de los Comuneros”

A los 24 días del mes de febrero de 1982, el jurado, después de haber leído detenidamente los poemas participantes en el concurso convocado por TRIBUNA ROJA decidió declararlo desierto, por la deficiente calidad literaria de las obras presentadas. El jurado, a su vez, recomienda que el premio se acumule para un nuevo concurso, cuyas bases dará el periódico a conocer en caso de aceptar la recomendación del jurado.

Firmado

ALFREDO IRIARTE CONRADO ZULUAGA JAIRO ANIBAL NIÑO

Galán

Todos te conocen tu nombre se pronuncia en todo lugar, todo sitio toda hora eres inmortal.

Charalá, Socorro y San Gil te llaman. Sigue el dominio, tu obra no ha sido culminada.

Tu cabeza – en las Guaduas – sigue guiando la rebelión. Tus manos – en Socorro y San Gil – tienen empuñadas las armas. Tus pies – en Charalá y Mogotes – van rumbo a la batalla. No han retrocedido.

No has muerto. Tu nombre se proclama y vivirá en la historia. Tu obra sigue erguida y tus pensamientos van de mente en mente. Tu fuerza, tu valentía corre por las venas, por los brazos, y los más débiles caminan contigo. Eres inmortal. Eres José Antonio Galán.

Carlos Julio Gutiérrez Roa

Por si los nuevos Berbeos

Los motivos del odio del pobre y del paria;

De iracundos labriegos la yesca incendiaria;

Los anhelos airados del hombre en la mina;

El hambre, la sangre, la pena y la ruina

Restituirán del caudillo la vida, la magna humanidad esparcida.

Librarán la cabeza clavada del gancho, clamaran por su boca, lejos, a lo ancho;

Y dirán a la patria y al mundo doliente,

Que otros viles Berbeos y los zares de Oriente,

Antenores, Caínes, Iscariotes, ¡verdugos!

Mercadean sus cadenas por menores mendrugos.

Alcira Nassar Bechara