SALUDO DEL MOIR AL IV CONGRESO DE LA CUT


Héctor Valencia, secretario general; Bogotá, septiembre 20 de 1999

Estimados compañeros:

Se celebra el IV Congreso de la CUT en momentos en que la crisis que experimenta la nación, la más grave de su historia, adquiere mayor profundidad. Las medidas políticas y económicas que dicta Washington en prosecución de su política de recolonización, son acatadas dócilmente por Andrés Pastrana, superando la obsecuencia de quienes lo precedieron en el gobierno durante la última década. Con tal sumisión, es ostensible que los planes oficiales que se presentan como solución a la crisis no hacen más que ahondarla.

En tan comprometida situación para el país es paradójico que un buen número de quienes fomentaron las medidas neoliberales o fueron pusilánimes ante su aplicación, en lugar de reconocer su gran yerro, se entreguen ahora a rebuscar alternativas o vías cuyo contenido, al no tener en cuenta la fuente de los males del país, la política norteamericana, no hace más que girar alrededor de los nefastos efectos del neoliberalismo. No entienden que el llamado modelo neoliberal no es más que la forma que adopta la política imperialista en lo económico y que es necesario combatirlo junto con el conjunto de la política de dominación. No se trata de liberarse solamente del modelo neoliberal, sino de la política imperialista. La liberación política es condición primordial para la liberación económica.

Que este criterio fundamental haya sido asimilado por los sectores de asalariados a cuya cabeza están dirigentes de la CUT y otras centrales sindicales es algo de enorme trascendencia. Así quedó demostrado cuando procedieron a elaborar un pliego, moderno memorial de agravios, que rebasando las justas reivindicaciones laborales apunta a las políticas que quebrantan la soberanía de la nación y anquilosan su desarrollo. Lo erigieron en bandera de lucha y lanzaron el 31 de agosto el Paro Cívico Nacional, por su forma amplia y sus acertados objetivos el más importante movimiento de masas de los últimos años. Ustedes, junto al resto de dirigentes, no dudaron en calificar el paro como una acción política, pues era evidente que se dirigía contra las disposiciones imperialistas que servilmente aplica el gobierno de Pastrana. En consecuencia, el Comando de Paro, un organismo cuya unidad y nombre deben perdurar durante este período de crisis, está llamado a convertirse en un auténtico cuartel general de los ineludibles combates futuros.

Puesto que uno de los resultados del paro fue la conformación de las llamadas mesas temáticas, seguramente los representantes de los sectores laborales y productivos en esos escenarios harán valer la disposición de combate ya demostrada por las masas para exigirle a la rama ejecutiva del Estado cambios sustanciales en la política antinacional y antipopular que adelanta. Si el gobierno no da respuestas concretas y satisfactorias a estas demandas, el movimiento sindical y popular deberá retomar las calles, carreteras y caminos de Colombia en jornadas de protesta y resistencia aún más vigorosas.

Orientar a los trabajadores a estar en pie de lucha en defensa de sus intereses y los de la nación es hoy más necesario que nunca por cuanto el gobierno acaba de ceder aún más soberanía al supeditar el manejo económico del país a las condiciones impuestas por el FMI. El gobierno se apresuró a implantar el ajuste económico exigido por este organismo aduciendo que lo hacía por iniciativa propia, como si con la genuflexión anticipada pudiera ocultar su conducta perniciosa para los intereses nacionales. Estas imposiciones en el ámbito de la economía quedaron posteriormente contempladas como parte del plan que Washington le demandó a Pastrana como requisito para suministrarle ayuda financiera y militar.

La Casa Blanca condicionó la concesión de la ayuda que se le estaba solicitando a la adopción por el gobierno pastranista de lo que denominó una estrategia integral. Y para que no quedaran dudas sobre su propósito intervencionista procedió a formularla, o como dice El Tiempo tratando de disimular la indignidad: a participar «activamente en su diseño». Es la misma que, con miras a que le faciliten 3.500 millones de dólares, Pastrana le presentará a Clinton esta semana en Washington y la que explicará ante miembros del Congreso, hombres de negocios y directores de prensa de esa potencia. Esa estrategia integral que le traza rumbo político, económico y social al país revela el alto grado y gran refinación que ha alcanzado el intervencionismo de Estados Unidos en las cuestiones vitales de la nación. Colombia se asemeja cada vez más a un protectorado.

Frente a conducta tan ignominiosa del primer mandatario con la soberanía y los intereses de toda la nación, ¿puede alguien que sea serio, demócrata y patriota pedir que se respalde o se le dé un voto de confianza a Pastrana y su gestión gubernamental?

Aunque inicialmente estaba referida al proceso de paz y la lucha contra el narcotráfico, la estrategia que elaboró Estados Unidos respondió a su calificativo de integral al cobijar la adopción de normas judiciales a tono con los aspectos más aberrantes del sistema coactivo norteamericano y reiterar la necesidad del ajuste económico dictado por el FMI: más privatizaciones, mayores impuestos, salarios de hambre y despojo de las conquistas laborales, reducción del gasto social; en fin, la profundización de la apertura mediante mayores prebendas al gran capital extranjero para su toma del mercado, los recursos y la mano de obra de la nación.

Es necesario señalar que el cuantioso apoyo y ayuda que Estados Unidos va a conceder para las Fuerzas Armadas equivale a una intensa escalada en su intervención militar. Sin que nunca se puedan descartar los planes de invasión, directamente con marines o mediante fuerzas armadas multinacionales, lo cierto es que la intervención militar norteamericana en Colombia es actualmente una oprobiosa realidad y se acrecienta cada día. ¿ Acaso no es evidente que la brigada de 950 hombres equipada con armas sofisticadas por Estados Unidos, entrenada por decenas de asesores bélicos estadounidenses y por ellos orientada, es de hecho una brigada de ocupación, al igual que lo serán las brigadas similares que los gobiernos de Pastrana y Clinton están proyectando?

Compañeros: todos estos temas, cuyo significado y desarrollo hoy resaltamos en este saludo porque los consideramos medulares en la actual situación de Colombia, están incluidos en el pliego que se le presentó al gobierno y que sirvió de programa al reciente Paro Cívico Nacional. Con toda seguridad durante el IV Congreso que ustedes se aprestan a celebrar se los someterá a rigurosos análisis y, en consecuencia, es de prever que su síntesis será parte clave de la plataforma de lucha que guiará las futuras actividades de la central sindical. Les deseamos grandes éxitos en las labores del máximo evento de su organización, pues sabemos que allí reside un puntal imprescindible del amplio frente político que las fuerzas patriotas y progresistas construirán para la salvación nacional.

Reciban un fraternal saludo,

Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario MOIR,

Comité Ejecutivo Central